En un folio blanco y un tanto arrugado Curro, el presidente del Hogar, tiene anotadas unas cuantas frases que resumen su labor durante ocho años al frente de un centro, que con el paso de los años, ha ido creciendo en calidad. Sus recuerdos de todo este tiempo son nítidos y sorprende su excelente memoria.
"El cuatro de febrero de 2002 entré en la junta de gobierno. Yo pertenecía al Hogar y decidí presentarme a las elecciones ya que lo único que deseaba era trabajar para el pueblo en el que he nacido", rememora Curro.
De esa primera etapa afirma que "hicimos lo que pudimos, conseguimos cosas aunque no todas las que hubiésemos querido pero siempre hemos luchado con fuerza y honradez". En este primer camino recuerda a dos compañeros que fallecieron: Luis Jiménez y Manuel López, en los que como él mismo dice "pensamos día a día".
El ocho de abril de 2006 Curro volvió a ganar las elecciones y le acompañaban en esta nueva andadura ocho componentes más: Juan Carmona, vicepresidente, José Toro, secretario, y los vocales Joaquín Romero, Dolores Gómez, Antonio Garcés y Ángeles Salesa, junto a ellos dos hombres luchadores, los tristemente ya fallecidos Antonio Corbacho y Rafael Hernández. A esta directiva les tocó superar las adversidades que suponen las muertes de amigos y compañeros y combatir por el centro.
"Actividades hemos hecho muchísimas a los largo de estos años -señala Curro- hemos programado viajes a Málaga, Asturias, Galicia, la Costa Brava. Hacemos senderismo y todos los domingos tenemos baile en el salón de actos. También está el Coro y por supuesto celebramos por medio del Ayuntamiento el día de Navidad, el de Andalucía, la Cruz de Mayo y la Feria".
Además, el Hogar cede sus instalaciones para que se realicen otras actividades ajenas a las relacionadas con la tercera edad, en un intercambio intergeneracional cada vez más necesario en el mundo de hoy y que esta junta directiva siempre tuvo claro.
"Me siento orgulloso de haber colaborado con mi pueblo, al igual que todos mis compañeros, a los que me une una amistad unánime que seguirá para toda la vida" se emociona Curro.
Sus acompañantes en estos años sienten lo mismo, y a pesar de que podrían continuar en la próxima candidatura se van, porque como dice Juan Carmona, el vicepresidente "Curro es muy amigo mío y sin él no se me apetece seguir, porque todos hemos sido uno".
La añoranza embarga a cada uno de ellos, aseguran que ocho años no pasan como si nada y quieren dar las gracias a todos los que cada día hacen posible que el centro funcione. Se van, dejando las cuentas con un saldo positivo, con un centro reformado y repleto de actividades. Abandonan el barco pero con los mejores deseos para los que han de venir. "Queremos que a la nueva junta le vaya muy bien, que lo lleven como nosotros o incluso mejor. De eso estamos seguros" sentencia Curro.
En estos días pasean por las instalaciones del Hogar de Día Pablo Picasso y muestran orgullosos las cosas conseguidas y los sueños que aún quedan por cumplir. A partir del 24 de marzo lo observarán todo con otros ojos, con los ojos del que mira ya liviano sin cargas y por qué no, con un cierto regusto de nostalgia.