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El Rinconada realiza un buen partido ante la UD Morón pero perdona de cara a la portería aruncitana, lo que acaba pagando con una derrota, tras desperdiciar un penalti
O comes o te comen. Así de simple. La
Unión Deportiva Rinconada no ha comenzado de la mejor manera posible la Fase de
Descenso a 2ª Andaluza. Con un 0 de 6 en su haber, se encienden las alarmas
tras meterse de lleno en el pozo de los descendidos, donde la igualdad será la
tónica habitual durante toda la fase.
Estaba claro que el rival no era el más
propicio para conseguir los primeros tres puntos de la temporada, pero no es
menos cierto que el Rinconada, ante este tipo de rivales, se crece. La UD Morón
era un invitado inesperado en esta fase. Un equipo hecho a base de quilates
para aspirar a todo y ser el rival a batir de la 1ª Andaluza. Es por ello que,
aunque parezca una contrariedad, rivales como el Morón, venían de perlas a la
UD Rinconada en esta fase de descenso, puesto que podría demostrar su condición
de matagigantes.
Y al principio lo hizo. El Rinconada
siguió su plan esperado de dominar y llevar la iniciativa en el encuentro. Si
bien es cierto que la ocasión más clara de los primeros compases caería del
lado visitante, a raíz de un tiro a bocajarro que soluciona Jairo, los de Nando
gozarían de más oportunidades, siendo la más clara un remate de Parque que no
consiguió empalar correctamente.
Pero, sin duda, la más clara de la
primera parte y, probablemente, de todo el encuentro, sería un balón en largo a
Kisko que, teniendo al lado a Jhon, se le hizo de noche y se la jugó realizando
un tiro fuerte al palo del portero. Nadie se lo podía creer.
A pesar del fallo, el Rinconada se iba
contento al vestuario tras ver cómo había mimbres para retener los tres puntos.
En la segunda, los locales siguieron siendo una máquina de crear ocasiones, lo que
culminó con un penalti a los 5 minutos de iniciar la segunda parte, provocado
por un astuto Oskita, que metió la pierna antes para ser derribado.
Los rinconeros se frotaban las manos.
Tenían contra las cuerdas a todo un Morón, un equipo que probablemente tenga un
camino de flores y rosas en esta segunda fase. Ávalos se postulaba para
ejecutar el penalti. Un penalti que, tras pararla el portero, estrelló el
propio Ávalos el rechace en el palo, con la pierna izquierda. Por si fuera
poco, 8 minutos después, fue Gata el que cometió pena máxima, que transformó
Inda para poner por delante al cuadro aruncitano.
Tras el gol, el partido se enfrió y hubo
momentos donde el partido no tenía nada de ritmo. Una parsimonia que rompió
Jhon con un remate al larguero que no pudo entrar. Era la mala suerte rinconera
en todo su esplendor. Finalmente, tras varios ataques rinconeros, los tres puntos
volaban hacia Morón sin explicación ninguna.
Pero, ¿qué falla en la Unión Deportiva
Rinconada? Ya pocos se lo explican. Hay veces en las que se juega bien, se
hacen bien las cosas... Pero las estadísticas están ahí. Si rematas dos de cada
siete balones y el equipo rival es capaz de rematar cinco de cada siete... La
situación es difícil. El Rinconada, desequilibrado tremendamente en las dos
áreas (aunque ha mejorado de forma notable gracias a la inclusión de Jhon, a
pesar de la ausencia de Luis Cubero) ve impotente como el rival necesita hacer
menos que él para llevarse la victoria. Es por ello que, una vez más, es
necesario reivindicar la falta de efectivos atrás. Está muy bien fichar a gente
de gol, pero la casa siempre se empieza por los cimientos, no por el tejado. La
secretaria técnica sigue en proceso (esta semana ha firmado a Fernando,
procedente del San Juan) y parece ser consciente del déficit que arrastra en la
parcela defensiva.
La próxima semana, en un encuentro que
será más que una final, visitará el Miguel Román para enfrentarse al UD Dos
Hermanas, en un encuentro que, todo lo que no sea conseguir los tres puntos,
será otro partido negativo para los de Nando de La Rosa.
Iván Salgado