Deportes |
El Rinconada saca un triunfo vital para sus aspiraciones ante el Ibarburu, en un duelo en el que Jairo salvo al equipo en la primera parte y el ‘Pichichi’, Luis Cubero ajustició a los nazarenos con un doblete. Los blanquiazules no cometieron errores groseros en todo el partido
El Rinconada sumó tres puntos de
oro en la lucha encarnizada que mantiene por conseguir la permanencia en
Primera Andaluza. El rival, el Ibarburu de Dos Hermanas, metido en la misma
guerra que los rinconeros, vendió muy cara su derrota y puso en serios aprietos
a los de Nando de la Rosa, que supieron contener las acometidas locales, con un
Jairo soberbio y aprovechar sus ocasiones cuando se presentaron por parte del
otro extremo del equipo, Luis Cubero, el Pichichi de los del Leonardo Ramos,
que se marcó un doblete ante los ibarburiños.
El partido comenzó con excesivo
respeto. El Rinconada salía con la intención de no cometer errores y los
locales, que tenían las mismas urgencias, por aquello de jugar en casa,
exponían un poco más.
Durante los primeros 45 minutos,
los visitantes estuvieron espesos en la creación del juego, pero seguros atrás.
A pesar de la velocidad de Álex o la veteranía de Samu, el equipo mantuvo el
tipo y no cometió errores. Fernando ha dado empaque a la zaga, y Gata y De la
Hera crecen a cada partido. Y cuando se vieron superados, apareció Jairo,
colosal, con una mano salvadora a la cepa del poste en un remate de Ángelo, en
la mejor ocasión de la primera parte.
La segunda mitad comenzó como la
primera, con el Ibarburu exponiendo más y el Rinconada bien replegado,
esperando a que le cayera la suya. Álex ya no desbordaba tanto y las piernas
empezaban a pesarle a los de José Manuel Sánchez. Eso hacía que el Rinconada se
fuera sacudiendo el dominio y se fuera asomando con mayor frecuencia a los
dominios de Iván. Aún le quedaba algún latigazo a los nazarenos, pero, de nuevo
Jairo, achicaba la portería para salvar el peligro.
En el minuto 52, un balón suelto
en el área le cayó a Luis Cubero, que remató a puerta contra el cuerpo de un
contrario. Reclamaron mano los jugadores del Rinconada y Conejo Pérez, el
sevillano encargado de impartir justicia la cobró. El Pichichi ejecutó la pena
máxima y adelantó a los de Nando de la Rosa. Era el minuto 52 y quedaba todavía
un mundo para amarrar los tres puntos.
El Ibarburu, moribundo, quiso
estirarse, buscar el empate, aunque para entonces el cansancio y la presión por
la situación a la que se abogaba en la tabla, ya le empezaba a pasar factura. No
Obstante, en un ataque de rabia y corazón, creo dos ocasiones clarísimas, pero
primero el palo y luego otra mano milagrosa de Jairo, evitaron el empate.
Se iba diluyendo el Ibarburu, que
se iba a quedar con diez jugadores, al ser expulsado Doblado. Los locales ya lo
protestaban todo, estaban más pendientes del colegiado que el partido y, con
todo ello, el Rinconada sobrevivía tranquilo, aunque tuvo que aparecer en el 83
otra vez el arquero para evitar un susto local en inferioridad numérica.
Pero quien no falló fue Luis
Cubero que, en plena vorágines, aprovechó una jugada para plantarse ante Iván,
remató, tocó el portero, tocó el palo, rebotó en el portero y se coló en la red.
Era el minuto 84 y, ahora sí, estaba todo el pescado vendido. Si el árbitro
hubiera pitado entonces el final hubiese sido mejor, porque de ahí al final,
los nazarenos lo protestaron todo, hubo varios conatos de tangana e Ismael, que
se encaró con Suárez, acabó expulsado con roja directa. Un resumen de diez
minutos de lo que no se debe hacer, fruto de la impotencia de la situación en
la que se quedan en la tabla, mientras que su rival, el Rinconada, coge aire y
da un paso importante de cara a sus aspiraciones.
La próxima semana comienza la segunda vuelta, con la visita de La Barrera al Nuevo Ramos Yerga. Una victoria rinconera sería un paso de gigante, media permanencia, pero no anticipemos acontecimientos.
Galería de Fotos: https://www.facebook.com/media/set?vanity=larincon...