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La Agrupación Deportiva San José pierde ante el Ciudad Jardín condenado por una segunda parte nefasta, y sólo un punto de seis ante los presumibles dos equipos más asequibles del calendario
Cuando mejor lo tiene el San José para
alejarse del descenso, cae. Es un clásico ya en las temporadas de la entidad
del Felipe del Valle, que año tras año parece condenado a complicarse la vida y
querer jugar con fuego hasta el final de temporada. Los de José González 'Che'
desperdiciaron una oportunidad de oro para poner tierra de por medio y dar un
gran paso hacia la salvación, pero de nuevo volvieron a mostrar su peor versión
cuando más tenía que dar para huir del infierno del descenso.
Lo mejor de todo esto es que la mayoría
de sus perseguidores fallaron, pero cada vez se comprime más la parte de arriba
y la situación va a ser de infarto en la recta final. La salvación pasa, sin
duda, por asegurar puntos tales como los de ayer, ante un equipo de menor
calidad que los cañameros.
El encuentro se enmendaba en la primera
parte. No con goles, pero sí con autoridad y juego, donde el San José era
netamente superior a los cordobeses que se dedicaban a achicar balones ante los
continuos ataques visitantes, que, si bien no encontraban portería, daban
presencia y seriedad a los de Che en los primeros minutos. Aunque Edu Brenes,
Guti y Selu gozaban de oportunidades, pocas eran claras y conseguían inquietar
la portería de Canales.
El San José se iba al descanso
tranquilo, con la confianza de saber que el partido caería por su propio peso y
el cansancio haría que el Ciudad Jardín se abriese y empezase a dejar huecos, además
de que no conseguirían inquietar a un Sebas que tendría un partido plácido.
Nada más lejos de la realidad.
La segunda parte tuvo cinco minutos
fatídicos, los cinco primeros minutos donde, una internada por la derecha local
la culminaba Tate para el 1-0, y un error grosero en la marca de Juli en el
segundo gol obra de Rafa Soto, que pudo haber preparado un camping, con comida
incluida, antes de rematar ante su irrisoria situación, en absoluta y magnífica
libertad para rematar un balón que agotaba las esperanzas cañameras a los 50
minutos de partido.
Las esperanzas eran pocas porque las
dimensiones del terreno cordobés auguraban un partido plácido para los locales,
estaban jugando en su hábitat natural: encerrados atrás, muy juntitos y sin
permitir ningún peligro cañamero, y así fue. El San José se anuló por completo
a excepción de los últimos minutos donde lo intentó y se acercaba con más
peligro a la portería cordobesa, pero sin llegar a tener una ocasión
providencial ante Canales.
Al final, el San José se iba de vacío en
un partido a priori propicio para los cañameros en otro mal partido que vuelve
a llamar a los fantasmas que parecían desterrados. Es cierto que es la primera
derrota de la fase de descenso, pero hay que ver más allá. Los cañameros han
sumado un punto de seis ante dos equipos que son de obligado cumplimiento su
victoria. Ahora, viene un calendario duro, con Isla Cristina, Aroche, Onubense
y Bollullos de por medio, cuatro equipos, cuatro finales para no dejar que los
fantasmas del descenso acaricien a un San José que lo tenía de cara para tomar
aire. Un calco de lo que ocurrió en la primera fase que todos sabemos cómo
acabó. Esperemos que no tenga el mismo desenlace...
Cónica y fotos: Iván Salgado