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El San José estrena su casillero de victorias ante el Pino Montano en un duelo plagado de imprecisiones y errores que se resolvió en la segunda parte tras una bronca antológica de Marco Fernández en el descanso
No pasará a la historia el partido jugado por el San José en el Psiquiátrico de Miraflores frente al San Pablo Pino Montano por el buen fútbol ni, en el caso de los cañameros, por una demostración de autoridad, de esas que esperan los aficionados para confirmar que, como dicen, aspiran a todo. No. Ese partido no fue el de la tarde del domingo. Pero, como mal menor, se sumaron los tres puntos, que, por otro lado, era lo más importante. “Ganar, coger confianza y afrontar más tranquilos el próximo partido”, resumía muy bien Alemán, que ejerció de capitán tras la lesión de Selu.
El partido comenzó con el San José intentando controlar el juego y los de Aurelio Bellido tratando de dar un zarpazo. Y lo dieron, en el minuto 5, los locales remataron un balón en el área chica que acabó en gol. Pero el colegiado Gómez Rivero lo anuló por falta sobre Pablo, que suplía al lesionado Iván. Una vida extra para el San José.
El partido avanzaba pleno de imprecisiones. Los cañameros atesoraban mayor calidad que su rival, pero no había control del juego y los azulinos no tomaban por derecho el mando del partido. Los capitalinos adelantaban líneas y dejaban muchos espacios atrás, pero el San José, que tenía en el campo a un rapidísimo Luis Cubero, no los aprovechaba, bien por demérito del extremo, muy lejos de su mejor versión, o porque sus compañeros no lo buscaban lo suficiente.
En el 37 parecieron despejarse los nubarrones del horizonte con el gol del San José. Rápida transición azulina, balón a Dani Sánchez, que la paraba muy bien, levantaba la cabeza y veía la entrada de Joaquín por la izquierda para darle el balón sin pecar de egoísta y que el carrilero se estrenara como goleador azulino.
Con ventaja en el marcador y viendo los espacios que dejaba el Pino Montano, que con el marcador en contra se veía obligado a dar un paso al frente, los más optimistas pensaban que sería cuestión de tiempo que llegara el segundo gol que matara el partido. Pero nada más lejos de la realidad. Como ocurriera ante el Pilas, en el ocaso de la primera parte, Pérez, de manera absurda quiso ceder a Pablo sin ver que Cristian estaba justo delante de él. El jugador, que no se lo creía, solo tuvo que empujar a la red el empate. Error de infantiles del central, que dejó a sus compañeros con cara de tonto.
En el descanso, la bronca de Marco Fernández fue antológica, escuchándose los gritos desde la posición donde nos encontrábamos los periodistas, a pesar de que los vestuarios estaban bastante retirados. No es que el juego cañamero mejorara en exceso, pero sí es cierto que, al menos, no hubo errores en la escuadra visitante lo que, unido a su mayor calidad, hizo que el segundo tanto terminara llegando.
Fue en el minuto 57, cuando Pepe Calderón remató cruzado desde la derecha, haciendo estéril la estirada de Chorla. Otra vez por delante y conjura entre los azulinos para no volver a fallar como en la primera parte. Pérez, el señalado por el error del empate, dio un paso al frente y fue de los más destacados en la segunda mitad, no sólo acertando en la recuperación sino a la hora de sacar la pelota.
La entrada de Kisko, que desbordaba por velocidad, fue otro problema para los de Aurelio Bellido, que trataban sin éxito de llegar a la meta de Pablo, que también se mostró seguro en las escasas ocasiones en las que tuvo que intervenir.
En el 79 llegaría la sentencia en una contra magistral del San José. Kisko recibió, vio entre líneas a Mateos que se plantó solo delante de Chorla y, sin pecar de individualista, devolvió la pelota al delantero para que la empujara a la red. Segundo tanto de Kisko en la temporada. Incluso pudo hacer doblete, pero su remate se marchó fuera.
Los últimos minutos casi sobraron ante un San Pablo Pino Montano incapaz de crear ocasiones claras y un San José loco por el pitido final.
La victoria da aire y tranquilidad a los cañameros de cara al próximo partido, que se jugará en casa -aún no está claro si será en el Felipe del Valle o en el ‘Castañita’- ante el Demo, que ganó por 1-0 al Montequinto, precisamente, el rival del Rinconada, antes del derbi.