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1-3: Pierde la oportunidad

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El San José cae derrotado en casa ante el Alcalá en un partido que se decidió por pequeños detalles y por errores garrafales de los azulinos

No era mejor equipo el Alcalá que el San José, pero los de Carlos Conejero supieron llevar el partido a una batalla de físico, en la que era superiores y aprovecharon los regalos azulinos para acabar llevándose los tres puntos y, de paso, para cortar de raíz la euforia cañamera tras el triunfo en el derbi. El partido deja claros señalados, reabre el debate de la falta de gol y pone de manifiesto que, con estos mimbres, al equipo no le da para estar entre los cuatro primeros.

El partido comenzó con un San José mandón. Buenas combinaciones de pelota, sobre todo cuando se asociaban Ángelo y Pepe Calderón. El Alcalá, después de los primeros cinco minutos, comprobó que no podría con el San José jugando a la pelota, y se llevó el partido a lo físico, al choque, a las protestas y a la intimidación del rival. Ahí empezó a ganar el cuadro de Carlos Conejero. Cuando el San José entró al trapo, cuando se dejó meter en el juego que quería el contrario. Para colmo, el colegiado, Pedrinazzi Rodríguez, muy cuestionado, amonestó a Ángelo, de manera merecida, pero se olvidó de las tarjetas a los visitantes que repartieron bastante más.

Con el paso de los minutos, aunque sin llegadas claras, el Alcalá iba tomando el control del partido. El San José se achantaba y, salvo Alemán, Dani Sánchez, Javi Cos o el propio Ángelo, se vieron intimidados por la fortaleza visitante. Awuley, Dani, Samu o Maycol eran auténticos prodigios físicos y Alan ponía la calidad y la velocidad en los de Conejero.

Al descanso se llegó con empate a cero y llegó el primer gran error cañamero. Lo cometió el míster, Marco Fernández, que sentó a Ángelo –lastrado por la tarjeta amarilla- e introdujo a Josemi. Lo de la amarilla tiene un pase, pero el relevo cambió totalmente la filosofía del San José. Para que me entiendan, es como si el Real Madrid releva a Kroos por Casemiro. Cada uno tendrá sus virtudes, pero no se puede jugar a lo mismo con uno que con otro.

El San José comenzó bien la segunda parte y, en un error de Juan Carlos, Pepe Calderón enfiló solo la meta de Blas. El mediapunta se fue escorando a la izquierda con toda la intención para atraer al central y dejar solo a Dani Sánchez que le acompañaba en el ataque. Sin embargo, a la hora de darle la pelota lo hizo de manera horrible. Ni a Dani ni a nadie. Y en la jugada siguiente, Alan marcó el primer gol. Fue una falta inocente en la que la defensa cañamera reclamaba fuera de juego. Raj, el exótico portero indio azulino salió a por la pelota, ésta le botó delante y le superó por alto ante el asombro y la perplejidad de sus compañeros y los aficionados. 0-1 con un gol de alevines que destrozó la buena imagen que ante el Rinconada y en lo que se llevaba de partido, estaba cosechando el arquero. Después de eso tuvo un par de buenas intervenciones, pero ya estaba condenado.

El San José movió el banquillo y el esquema, poniendo a Joaquín y Luis Cubero como carrileros y dejando tres centrales en los que el debutante Mario Espinar se sumaba a Pérez y Alberto. El último fichaje fue uno de los protagonistas en el segundo gol alcalareño. Alan recibió de espaldas con la marca del ex del Antoniano. El ex de River Plate se giró para sacarse de encima al defensor y sacó un latigazo inapelable que se coló en la red tras tocar el larguero. Eral el minuto 61.

Entraron Sabo y Mimi, pero no pareció estar sobre la mesa la opción de la vuelta al campo de Ángelo. El delantero, un animal de área, tuvo la mejor ocasión para recortar distancias y meter a los suyos en el partido. Recibió desde la derecha, controló con el pecho, la bajó de forma magistral ante dos contrarios y sacó un disparo seco abajo que se encontró con una extraordinaria respuesta de Blas, que despejó la ocasión más claro del partido.

Poco después, el duelo terminó de irse al traste con un penaltito cometido por Alberto. Pedrinazzi Rodríguez no lo dudó y señaló los once metros, desde donde Alan no perdonó y puso el tercero, firmando su hat trick particular.

En el 85, fue un jugador local el que se fue al suelo en el área. Desde fuera, el penalti pareció clarísimo, pero el colegiado indicó saque de puerta ante el estupor de un Mimi que no se lo creía. A un minuto del final, Luis Cubero acortó distancias e hizo el gol del honor azulino, pero no había ni tiempo, ni suerte para más.

Con esta derrota el San José se descuelga de la zona noble y se queda en mitad de la tabla antes de ir a visitar a su ex entrenador, Chico, en el Nuevo San Bartolomé de Mairena. El técnico, del que se especuló el pasado domingo que podría ser cesado en caso de derrota, cuenta sus últimos envites por triunfos y parece que ya le llueve mucho menos.

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