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El San José golea al Torreblanca y responde a las críticas suscitadas por el relevo en el banquillo con el mejor partido de la temporada
Quizás sólo sea un espejismo y el Montequinto o el Morón, los próximos rivales cañameros, le devuelvan a la cruda realidad, pero, en el estreno de ‘Josito’ Hernández en el banquillo cañamero, el equipo sacó los tres puntos, goleando al Torreblanca y cuajando el mejor partido en lo que va de temporada. Un triunfo para recuperar la fe en el grupo, para pensar que todavía se puede y para dejar claro que, por muy mal que puedan estar las cosas, el San José siempre es el San José.
Parafraseando al gran Bernardo Ruiz cuando denomina el fútbol base como “fútbol de barro”, los azulinos se concienciaron de eso, de que la calidad sola no sirve para sumar los puntos, que el esmoquin puede ganar un partido, pero no consigue ascensos. En Primera andaluza, claro que la calidad importa, pero no vale de nada si no se acompaña de sacrificio, de intensidad y de leer lo que propone el rival de enfrente. Quizás esa fuera el cambio más notable del equipo que, en lo que a hombres se refiere no cambió mucho respecto a la apuesta de Marco Fernández. Pero sí cambió la forma de sacar la pelota, aumentando los desplazamientos largos de balón y los despejes sin contemplaciones cuando los de Alfonso Lozano merodeaban el área de Linares. También cambió la intensidad, en el césped y en el banquillo, con los cañameros encimando a los torrealbenses cada vez que tenían la pelota y exhibiendo una enorme solidaridad defensiva. En ataque, Ángelo se movía con libertad, como había anunciado el técnico en la Tertulia de Radio Rinconada, bien escoltado por Pepe Calderón, pero si la ocasión lo pedía, llegaban balones largos para que Luis Cubero y Kisko trataran de ganar la espalda a su rival.
Todo esto, desde fuera, dejaba la sensación de que el San José dominaba el partido y rondaba los dominios de Mario. Eso sí, el primer acercamiento lo tuvieron los visitantes, en un remate de Chico, que Linares sacó de puños. La réplica, tras una buena combinación, la ofreció Pepe Calderón, que lanzó abajo desde el punto de penalti y se encontró con una rápida reacción del guardameta.
El partido no tenía tregua y, aunque no es que hubiera ocasiones muy destacadas, sí parecía que era el San José el que lo intentaba más, el que más exponía, quizás también por la obligación del puesto que ocupa en la tabla. La defensa, con Manu Gallardo como titular por primera vez esta campaña, mordía y Alemán hacía la raya en el centro del campo para cubrir las espaldas de los que tenían mayor vocación ofensiva.
En el 41, una falta más adelantada de la línea de tres cuartos de la meta del Torreblablanca, sirvió para un centro con rosca de Mimi al corazón del área, un carmelito que Manu Gallardo aprovechó para anticiparse a una desajustada defensa visitante y rematar con la testa al fondo de las mallas. El goleador lo celebró con rabia y en el banquillo fue como quitarse un peso de encima. Porque la semana, con el relevo en el banquillo, ha sido dura, con críticas desde algunos sectores de la afición al nuevo míster y a su segundo, que hace también las veces de director deportivo en la entidad. Ese gol desataba la alegría y la rabia contenida ante los ríos de tinta que se han vertido –con más o menos razón- sobre el nuevo cuerpo técnico azulino. Por cierto, un gol de estrategia, un arma que rentabilizó mucho mejor que otras tardes el San José, en ataque, pero, sobre todo, en defensa, donde despejó los acercamientos del rival.
“Que no se juegue un carajo hasta el descanso”, gritaba el técnico a sus hombres tras el 1-0, pero los azulinos no hicieron caso y, antes del intermedio, casi marcan el segundo en una buena jugada de Luis Cubero por la derecha con Selu, que dejó un gran nivel durante el choque, que acabó en un centro despejado a córner.
Al inicio de la segunda parte, llegaron los mejores minutos de los capitalinos, que dieron un paso al frente en busca del empate. Ahí volvió a aparecer la solidaridad defensiva, la cabeza de Alberto que parecía tener un imán para los balones aéreos y la veteranía de Linares, para anestesiar el partido. El Torreblanca no encontraba huecos para llegar, pero sí dejaba espacios y el San José los aprovechaba, lanzando a un eléctrico Luis Cubero contra la zaga Pudieron cometer penalti sobre él en el 53, pero un dialogante Gutiérrez García dijo “sigan, sigan”. Luego, de nuevo a la contra, llegó una ocasión inmejorable, pero Kisko no acertó a definir. Ese dominio del Torreblanca ya no era tal, porque las contras desarbolaban a un equipo que se veía ampliamente superado. Uno otro posible penalti, en una salida de Mario en la que se llevó por delante a Alberto. El colegiado no estimó nada punible a pesar de las protestas cañameras.
El San José estaba perdonando y la renta era mínima en el marcador. ‘Josito’ Hernández movió el banquillo y dio entrada a un seguro Espinar, que avanza para su mejor forma física y que jugó más arropado, ganando en confianza y en contundencia, así como a Mateo que, con espacios, hizo auténticas diabluras ante la defensa rival.
En el 78, fue precisamente el breñero el que, después de otra contra bien llevada por Calderón y Luis Cubero, remató en boca de gol cuando la defensa ya había bajado los brazos loca de perseguir la pelota. El balón se coló para mayor alegría de la parroquia local y para dejar visto para sentencia un partido complicado, por la situación y la calidad del rival de enfrente, pero que se iba ganando con claridad a falta de un cuarto de hora, exhibiendo las armas que ya anunciaba el entrenador que esgrimiría este equipo.
Con el duelo roto y el San José con espacios, en otra contra de vértigo, Kisko marcó, pero el colegiado anuló el tanto por fuera de juego. Pero, después, Josemi, que acaba de salir, remató en el área chica un balón suelto y esta vez sí subió el 3-0 definitivo al marcador.
Con el pitido final, los jugadores se fundieron en numerosos abrazos con el banquillo, pareciendo que habían conseguido el ascenso, porque, aunque quede mucha tela por cortar, empezar una nueva etapa con buen pie es importante, porque el equipo ha recuperado la fe y los aficionados la ilusión. Ahora queda certificar la mejoría en los partidos venideros para conseguir que toda la familia azulina reme en la misma dirección. La próxima etapa, en Montequinto, el martes a las 20:00 horas.