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Virginia Pérez se despide de la Casa de la Música en busca de nuevos retos

Cultura y patrimonio |

15 años al frente de la Escuela de Música, toda una vida dedicada a aprender y enseñar, Pérez cierra un ciclo vital que le ha dado “los mejores momentos de mi vida”, para emprender un nuevo ciclo

El Centro Cultural de La Villa acogió el concierto de fin de curso de la Escuela de Música Cristo del Perdón, este año más especial si cabe, porque la directora de la Escuela, Virginia Pérez, decía adiós a este proyecto para comenzar un nuevo ciclo de vida.

15 años desde la puesta en marcha de la Casa de la Música que se vio reflejada en las piezas tocadas por el alumnado, recordando temas interpretados a lo largo de estos años en conciertos. Así, los estudiantes de Música y movimiento (de 3 a 5 años) realizaron un cuento musical en el que rememoraron el tema de la Abeja Maya que se interpretó en uno de los primeros conciertos de Carnaval. Preparatorio hizo un cuento musical con el que recordaron los musicales realizados en estos años y que contó con la colaboración especial de los protagonistas de dichos musicales. Los alumnos y las alumnas de Grado Elemental formaron tres grupos instrumentales: pianos y percusionistas rememoraron el tema ‘The final Coundown’ que hace 12 años interpretó Luis Miguel Alcauza; violines, guitarras, flautas, piano y percusión interpretaron ‘El Príncipe de Egipto’ que fue un tema memorable del concierto de Navidad de hace 10 años; clarinetes, metales, saxofones, piano y percusión rememoraron las bandas sonoras de dibujos animados de antaño. Para finalizar la Banda Juvenil interpretó el tema ‘My Way’ con María Lobo como solista. Hace 15 años, en el primer concierto de fin de curso, la banda juvenil también interpretó este tema con María al saxofón y Joaquín a la trompeta. Hoy, 15 años después, ambos han terminado la carrera de música y son licenciados en sus respectivas especialidades. Ella es profesora de saxofón en la Casa de la Música y él sigue estudiando en Alemania. En el concierto participaron miembros activos de la Escuela y la Banda y antiguas promociones.

Virginia Pérez se despidió haciendo un recorrido por lo que ha supuesto la música en estos años. “Sin música la vida sería un error, la mía sin duda lo sería, porque todo cuanto soy es gracias a la música. Hasta mi hijo es fruto de ella, y es mi mejor obra hasta el momento”, ha expresado durante su intervención. Ha recordado cómo con 10 años, al escuchar ‘La máquina de escribir’, pieza musical de Leroy Anderson, quedó “tremendamente enamorada de lo que la música podía hacernos sentir”. En una salida procesional de San José, en la calle Málaga, decidió que el clarinete era la mejor forma de experimentar esa magia, y gracias a sus padres, que la apoyaron, eligió el camino de la música. La Banda se convertiría en su casa y la Casa de la Música, que ha dirigido durante 15 años, un sueño.

“La música es refugio, es hogar y con sus sones, me siento a salvo. Con ella he disfrutado de los mejores momentos de mi vida y he sobrevivido a los peores, pero en los sitios hay que saber estar, pero también hay que saber irse, y ese es el motivo de mi partida. Han sido 15 años de duro trabajo, pero también de risas, de retos, de logros… me quedan muchos proyectos en el tintero, muchas metas y retos por cumplir, me quedan muchas promociones a las que poder ver crecer y graduar, me quedan muchas “ganas” pero es ahí donde creo que es el momento. No quiero marcharme sin dar el 200%, sin entregarme en cuerpo y alma, sin sentir nervios antes de un concierto, sin que todo esto sea mucho más que trabajo”, ha explicado.

El Ayuntamiento de La Rinconada ha reconocido la labor de Virginia en estos años y la delegada de Cultura, Raquel Vega, le ha entregado una placa conmemorativa. Vega ha señalado que “hay un antes y después en la cultura y en la música en este municipio gracias a Virginia. Soñadora, luchadora, con empuje, que ha tenido siempre un proyecto en la cabeza, ya sea musical, sea de crecimiento de la escuela, sea ayudar a los jóvenes, a las familias, las becas, la música desde edades tempranas, la cultura con causa… en todo ese trabajo Virginia se ha dejado parte de su vida o ha sembrado algo que tiene muy dentro de ella. Eras una niña a la que hemos visto crecer en todas las facetas. Como a muchas generaciones de estudiantes, 3.000 personas han pasado por las aulas de la Casa de la Música. Gracias por dejarte la piel y fortalecer un proyecto tan valioso, que tendrá siempre nuestro apoyo incondicional”.

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