Iguala el registro de las primera cinco jornadas y sueña con iniciar otra racha victoriosa
El San José ha saldado con empates sus último dos partidos en Aguilar de la Frontera y en el Felipe del Valle ante el Betis C. Dos envites que han tenido muchas semejanzas y que han dejado un sabor agridulce.
Más agrio fue el choque en tierras cordobesas, donde un incesante aguacero impidió a los cañameros mover la pelota en la primera mitad y, justo en el inicio de la segunda, encajó un gol en contra. Luego empató por medio de Maldonado, que aumenta su ventaja como Pichichi del equipo. Incluso pudo ganar, pero el empate sería inamovible y la sensación final la de que habían volado dos puntos del casillero.
Frente al Betis C fue otra historia. Con la tregua del agua se vio un partido jugado de poder a poder con un campo en magníficas condiciones y dos equipos que dan un exquisito trato al balón. El intercambio de ocasiones fue continuo durante la primera parte, pero ninguno acertó a materializar ninguna, a excepción de Álvaro que hizo bueno el refrán de que ‘no hay peor cuña que la del propio árbol’ y batió con la testa a Peña, que había jugado como titular. El canterano cañamero en las filas verdiblancas estrenó así su cuenta goleadora de la temporada.
En la segunda parte el San José empató por medio de un penalti transformado por Maldonado, que suma y sigue, que tuvo que ejecutarse tres veces a instancias de Avelino Camacho, el lamentable trencilla de la contienda que se erigió en protagonista y complicó la vida a los azulinos.
Tras señalar la pena máxima, el conjunto de Pedro Illanes se quedó con díez y, tras el empate, tardó menos de un minuto en mostrar la segunda amarilla a Juan Gómez para equilibrar la contienda. Ya en la prolongación, expulsó también a Pozo, por lo que la lista de bajas se acentúa para Marinaleda, donde habrá que ir a buscar la victoria para no perder el tren de cabeza.
Lo más preocupante es que, en la segunda parte, el San José abusó del pelotazo y se mostró inferior a su rival, que gozó de las mejores ocasiones para llevarse el partido. El cansancio acumulado empieza a pasar factura.