El Soderinsa repitió el tercer puesto que cosechó en Moscú el año pasado, un galardón que tiene un mérito tremendo a tenor de los contrincantes que se dieron cita en Sofía.
No obstante, el regusto que quedó en la expedición rinconera fue amargo porque la escuadra fue apeada de la final por un Issy les Molineaux francés que remontó un 3-1 favorable a los de Antonio Molina y que, analizados sobre el papel, no son mejores que la escuadra local, máxime, después de caer en la final ante el Favorit Ramensköe por 4-2, que se va del torneo con una derrota infringida por el Soderinsa, pero con la medalla de oro colgada al cuello.
Hasta las semifinales, el torneo del Soderinsa había sido inmaculado, acabando como líder la fase de grupos tras imponerse al Egosport de Turquía por 5-2, al Uniao Desportiva de Santana (5-2), al Stara Zagora búlgaro (7-0) y a sus verdugos de la última edición, el Ramensköe, que, posteriormente, jugó la final (4-3).
Precisamente el triunfo ante los rusos, uno de los cocos del torneo, unida a la discreta imagen ofrecida en la fase de grupos por los alemanes y los daneses, generó ilusión en las opciones del conjunto rinconero.
En cuartos de final, el Van Zijderveld holandés plantó cara al Soderinsa pero la gran aportación de la dupla indonesia Kusuma-Gordown, así como de Bin Xin, convirtió el encuentro en una fiesta que conmemoraba el pase a las semifinales y repetir los logro de la pasada edición.
Pero había ganas de más. Ningún equipo había demostrado ser mejor y tocaba el más difícil todavía de ganar a Francia en un duelo que valía luchar por el oro. El primer partido, el dobles mixto, cayó de lado francés, una losa que, a la postre, sería definitiva y clave en el encuentro, a pesar de que se olvidó rápido con las victorias de Stenny Kusuma, Bin Xin y el dobles masculino.
Con 3-1 los rinconeros se veían en la final porque quedaba por jugar Richard Vaughman, que debía marcar las diferencias. Pero perdió y el equipo fue apeado de la final, por lo que tuvo que conformarse con el bronce, que recibió en una sencilla ceremonia de clausura.
El entrenador del Soderinsa Rinconada, Antonio Molina, que recibió una condecoración en la entrega de medallas al ser el único técnico que ha tomado parte en las dos Copas de Europa que se han celebrado en Sofía, en 1992 y en 2009, destacó el papel que realizó su equipo en Bulgaria: "Este resultado se valorará con el tiempo. Es normal que después de perder estés fastidiado, pero, a medida que pasen los días, iremos poniendo en valor el logro obtenido y sabremos valorarlo como el galardón merece".
El preparador destacó que "hemos estado a la altura en Sofía de los mejores equipos europeos y nos hemos ganado el respeto de ellos por nuestra calidad y capacidad de trabajo"
Por último, Molina quiso desear suerte a Ruben Gordown y Richard Vaughan, que abandonan el equipo para afrontar otros proyectos. Vaughan cuelga la raqueta y se va a dedicar a la enseñanza del bádminton a las jóvenes promesas, y Gordown se marcha a Canadá para seguir progresando como jugador.