Los resultados electorales del 99 quedarán registrados en la historia local por la cantidad de datos singulares que arrojó: el PSOE rompe techo de apoyos y consigue 16 concejales -de los que 9 se estrenan en política-; IU y PP renuevan también por completo sus listas y presentan a mujeres como candidatas
Al lector que guste tirar de anecdotario encontrará en la última legislatura del milenio un buen ramillete de datos con los que engrosarlo. De entrada, los resultados electorales son de por sí especialmente singulares por desconocidos en la historia de la democracia local: el PSOE de Enrique Abad logra un inesperado -por abultado- respaldo que se traslada en 16 de 21 concejales, un techo que no es superado en la provincia de Sevilla por ningún otro pueblo de similares características. Parece que la incorporación, también excepcional, de 4.000 nuevos votantes, entroncaron con la filosofía de un pueblo socialista que acumulaba ya 16 años de gobiernos de puño y rosas.
La evidente subida (en la anterior legislatura obtuvo 12 ediles) del PSOE se traslada en una también evidente bajada de las fuerzas de oposición: IU pasa de 5 a 3 ediles y el PP toca suelo bajando de 4 a 2 concejales.
Tanto en Gobierno como en oposición, la tónica dominante son las caras nuevas. 13 de 21 concejales no provienen de la anterior legislatura, lo que se traduce en la profunda renovación democrática que se produjo en estos comicios.
Así, se incorporan bajo las siglas del PSOE Saeb Ghunim, José Antonio Ruiz Dorado, Esperanza Arteaga, Pilar Escudero, Juan Carlos Expósito, María Antonia Molina, Paco Polo, José Manuel Reina, José Manuel Romero Campos y María Eugenia Cárdenas (que sustituye a la dimitida Arteaga). Siguen siendo concejales el propio Enrique Abad, Trinidad Argota, Jacinto Molina, Antonio Pérez, Antonio González, Rafael Cárdenas, y Javier Fernández, quien pese a su juventud ocupa ya por primera vez la I Tenencia de Alcaldía, con competencias en Infraestructura, Seguridad Ciudadana y Educación.
Tanto en Izquierda Unida como en el Partido Popular, la renovación empieza por la cabecera de cartel: por primera vez en la democracia, en ambas formaciones es una mujer la candidata a alcaldesa: Ana María Moya -en su segunda legislatura- por la coalición de izquierdas, y María del Carmen Fernández -nueva incorporación- por el PP.
A Moya siguen dos caras nuevas en los bancos de IU: José Guerra y José Antonio García.
También a Fernández le sigue una cara nueva y joven: Francisco José González. Ni una ni otro tuvieron un final feliz a estos cuatro años puesto que también estrenaron la categoría de 'concejales no adscritos a ningún partido' tras diferencias internas hechas públicas con la cúpula provincial del PP que les llevó a dimitir de su filiación manteniendo el acta de ediles.
Mujeres y jóvenes
Y es que esta legislatura puede considerarse revolucionaria por reflejo del cambio social que en España también se impone a toda vela en conceptos ahora tan asentados como los criterios de igualdad y paridad y la incorporación de jóvenes talentos también a la política.
En el primero de los apartados, se pasa de 4 mujeres en la anterior legislatura a 6 concejalas -dos de ellas cabezas de cartel-. Pero además de los 21 concejales, ocho estaban cerca de los 35 años y dos de ellos ni siquiera superaban los 30.