Un Rinconada fallón y excesivamente nervioso saca un valioso botín ante el Ibarburu para meterse de lleno en la pelea
El Rinconada sumó tres puntos en un choque muy complicado en el que la mejor conclusión que se puede extraer es que el equipo supo remontar, demostró que tiene alternativas en vanguardia y amarró al final tres puntos que saben a gloria y que pueden valer su peso en oro.
En los primeros minutos ambas escuadras buscaron con insistencia las porterías rivales. Ricardo tuvo que emplearse a fondo un par de veces, mientras que en la meta visitante ni Álvaro, primero, ni Gallardo, después, pudieron abrir la lata.
Quien no perdonó fue Fran, que tras una jugada en la que había regateado al portero y no había acertado a definir, aprovechó un mal despeje de la zaga para batir con la cabeza a Ricardo, que llegó a tocar la pelota pero no a evitar el gol. La escuadra de Paco Peralta se adelantaba y trataba de dar un paso atrás para matar el partido a la contra. Y pudo hacerlo merced a la falta de coordinación rinconera, que, en su intento de tocar y tocar, erró en algunas entregas y posibilitó las transiciones rápidas nazarenas, que a punto estuvieron de costar caras.
Pero la medular rinconera tiene mucha calidad. Los de Carlos Cortés tocaban y tocaban y, poco a poco, las combinaciones entre Barriga, Sedeño y Maldonado, con la inestimable ayuda de Gallardo y Álvaro, empezaban a cuajar y se fraguaban opciones de empatar el partido. Gallardo remató de forma acrobática un buen centro de Sedeño y, poco después, buscó el pase a Álvaro cuando tenía una posición inmejorable para disparar. Pero a la tercera fue la vencida. En un balón al hueco, Maldonado le cedió el cuero para que empujara a placer el empate.
En la segunda mitad, ambas escuadras lucharon por el segundo que logró Andrades para los de Carlos Cortés, lo que supone, además de tres puntos que vuelven a meter en la pelea al club, un salto moral para el delantero, que se presume importante en este equipo y no estaba gozando de la fortuna ni de la racha de los delanteros.
Al final, aún con sufrimiento, los blanquiazules se llevaron los puntos para postularse con uno de los aspirantes a perseguir al Camino Viejo, el único que no falla y que se desmarca en la cabeza de la clasificación.