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Un desdibujado Rinconada no pudo meter presión a sus rivales y se descolgó definitivamente de la lucha por el ascenso
El Rinconada no pudo sumar tres puntos ante el Ibarburu y mantener, por tanto, una semana más, la ilusión de todo un pueblo por conseguir el ascenso de categoría. A pesar de que estaba muy complicado, los pupilos de Carlos Cortés querían ganar todos sus encuentros y soñar con el pinchazo del Gerena, próximo rival que visitará el Leonardo Ramos.
Pero nunca encontraron su mejor juego. Ya antes de comenzar, el técnico se mostraba preocupado por el terreno de juego, el bote del balón y la iluminación, factores a la postre claves en el devenir del choque. A todo ello, habría que añadir la ausencia de José Sedeño, con molestias en el sóleo, que dejó huérfana la medular blanquiazul.
En los primeros compases, Álvaro aprovechó un mal despeje de David para lanzar por encima del travesaño. Sería un espejismo en una primera parte muy aburrida que tuvo una ocasión por cada equipo. Así, los de Paco Peralta se plantaron delante de la meta de Javi, ocasión resuelta con una parada del cancerbero, y Andrades, que volvía a la titularidad, y que, tras zafarse del marcaje de tres defensas, se sacó un derechazo que el portero desvió a córner tras una espectacular intervención.
En la segunda parte iban a llegar los goles nazarenos. El primero, tras un balón que pierde Lolo, que se durmió en los laureles y permitió a Merqui robarle la cartera, ganar línea de fondo y sacar el pase de la muerte a Jairo, que acababa de entrar, para que inaugurase el marcador. Al contrario de lo que pudiera parecer, con el marcador en contra, el Rinconada desapareció y las ocasiones, algunas de ellas muy claras, se sucedieron para el Ibarburu. Sólo Andrades, otra vez, pudo empatar en un remate que cruzó en exceso ante la meta de David.
En el tiempo de alargue, Canelo puso la sentencia e hizo volar las esperanzas del Rinconada cuya permanencia en la categoría será matemática si el Pernea gana el domingo.