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El San José demuestra un buen trato del balón y control de juego, pero se atasca a la hora de finalizar las jugadas y deja escapar dos puntos
El San José no pasó del empate a cero en su visita al Miguel Román de Dos Hermanas, en un partido que dominó, sobre todo en el primer tiempo, pero no supo finalizar las jugadas, lo que le impidió conseguir la victoria.
La primera parte fue de color cañamero, a pesar de que Juan Carlos Garzón no podía contar con Álvaro, Leo y Cantos por lesión. Diego se ofrecía, Loren, que volvía al equipo, mandaba atrás, y la segunda línea, con Antoñito de profesor de sus tocayos Expósito y el juvenil de La Algaba trataba de surtir a Barriga de ocasiones de gol. Ocasiones que, sin ser claras, se fueron sucediendo. La mejor, un balón que llegó al punta brenero y un derribo que, para el onubense Gómez Abad, no fue penalti. Por su parte los nazarenos defendían muy atrás y con mucha gente. Sólo en el tramo final del primer acto se desperezaron y tuvieron una buena ocasión, en un remate tremendo de Marcos que se marchó fuera por poco.
En la segunda mitad el San José acusó el cansancio, pero no cejó en su empeño por lograr el gol. Diego estaba fundido y Barriga también. Garzón fue moviendo el banquillo pero, como casi siempre, no encontró en él soluciones a sus necesidades. Sólo Pastore parecía ofrecer algo distinto y, sin aprecer mucho, dejó tres pases medidos que pudieron cambiar el signo del partido. Uno a Diego, que encaró y se fue al suelo reclamando penalti, otro a Barriga, que buscó, pero no encontró el remate, y el más claro a Andrades, que remató de cabeza por encima de la meta de Fran. Por su parte, los nazarenos, más abiertos y con más opciones ante la meta de Iván, tuvieron una muy clara en un balón que sacó bajo palos Luis, con el arquero batido.