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El San José gana a domicilio al Cerro, traspasa el gafe a su rival y pone puntos de por medio respecto al descenso, si bien las rentas aún son demasiado exiguas
El San José logró su segundo triunfo consecutivo después de vencer en Hytasa a un Cerro acuciado por las bajas y en una racha similar a la que otrora atormentara a los cañameros.
Desde el comienzo del partido, los de Juan Carlos Garzón se adueñaron del balón y del centro del campo, de nuevo con la mejor versión de un Luis muy recuperado y un Diego López que se encuentra más desahogado cuando su compañero está bien. Si a ello unimos el buen hacer de la segunda línea azulina y las buenas triangulaciones con Barriga, el resultado es que el Cerro no era capaz de parar las acometidas rivales.
Luis pudo aprovechar una mala cesión de un defensa a David, pero el arquero reaccionó bien. No obstante, el meta cerreño erró poco después en un centro chut desde su casa de Barragán que se envenenó, cogiendo a contrapié al arquero, que se tragó la pelota. Una ventaja que permitía tranquilidad a los visitantes y que asfixiaba a los de Juanma Prado, que sentían como les temblaban las piernas.
Antoñito pudo sentenciar en el primer acto, pero David le paró el uno contra uno. En la segunda parte, Dani Monsalvete se fue a la calle por una entrada por detrás a Antoñito y el Cerro acabó de entregar la cuchara. El San José tenía el balón, generaba las ocasiones, con un disparo que David repelió a Josema y un disparo de Barriga que se fue fuera por poco, y, sobre todo, no concedía ocasiones a su rival, que veía muy lejos la meta de un Iván, que volvía a la titularidad. Juanma Prado sustituyó a un desquiciado Vázquez, que estaba más pendiente de encararse con aficionados rivales que del partido, pero el San José no mataba el partido. Poco antes, el central habia cometido un penalti claro sobre Barriga que no señaló el gaditano Fernández Cano.
En el 82, una gran triangulación entre Diego López, Antoñito y Álvaro, permitió al otro Antoñito, el juvenil, estrenar su cuenta goleadora entrando a placer por el segundo palo.
Cuando todo parecía decidido, una falta en la frontal permitió a Sergio Hurtado recortar distancias y meter miedo a la parroquia cañamera, aunque los visitantes subieron perfectamente matar el partido y mantener los tres puntos de oro, antes de visitar el Municipal de Brenes.
Derrota en La Línea
Por su parte, el equipo juvenil de Liga Nacional cañamero, volvió a perder después de varias semanas sin hacerlo en su desplazamiento a La línea, donde les recibía el Zabal en un campo de tierra al que nunca se adaptaron los de Moisés. El 2-0 final no empaña la gran temporada de un equipo al que, de nuevo, le faltaban cuatro de sus puntales, que estaban con el primer plantel.