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1-1: Si no se puede ganar, el empate es bueno

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El Rinconada defiende con uñas y dientes un punto en el feudo del Osuna, donde Emi reverdeció viejos laureles de goleador y Caro salvó a su equipo

No fue un partido brillante el disputado por el Rinconada en el Raúl Carrosa de Osuna. De hecho, sin alguien mereció más la victoria fue el equipo local. Por eso el punto que se vino de vuelta del Leonardo Ramos supo a gloria a Andrés Millán y al público que, llenando un autobús, había acompañado a los blanquiazules a la parte sur de la Campiña sevillana.

El envite comenzó con los lógicos minutos de tanteo pero, prácticamente en la primera ocasión clara de que dispuso el Rinconada, Emi logró batir al meta ursaonense, poniendo en ventaja a los de Millán y dejando el partido como le gusta al técnico rinconero: con los locales obligados a atacar y a dejar espacios. Emi hacía honor así a un testigo goleador que había recogido una semana antes ante el Triana y, de paso, oxigenaba a Alberto que, si bien estaba en el campo, no tuvo la participación de otras tardes. Quizás, eso fue lo que privó al Rinconada de rematar la contienda en el primer acto. El cuadro blanquiazul, con la ventaja en el marcador, dio un paso atrás, regaló el balón y mucho espacio a su rival, y apostó a matar el partido a la contra con el acierto del delantero. Pero esta vez, no estuvo fino de cara a la portería.

Sí pudo sentenciar Emi a los de Alberto Fernández, con un remate desde dentro del área pasada la media hora de juego que se estrelló en el larguero de la meta del Osuna y evitó que, al descanso, la renta rinconera fuera mayor. A ello también contribuyó de manera sobresaliente el portero Caro que durante todo el partido estuvo muy seguro, pero en el epílogo de la primera parte sacó dos balones que buscaban la escuadra a Palop y Moyita y que, en un alto porcentaje de los casos, hubieran cercenado la ventaja visitante.

A todo esto, los locales reclamaron unas manos dentro del área del Rinconada que el trencilla, Ordóñez Martín, a pesar de la tremenda presión del público ursaonense, que traspasaba continuamente las zonas habilitadas, no señaló.

Con ese bagaje comenzó el segundo tiempo, en el que el dominio local se hizo más evidente, por la necesidad que generaba la desventaja en el marcador. En esos compases, los de Andrés Millán hubieran podido dar el golpe de gracia pero, quizás por miedo a perder la ventaja que cosechaban en ese momento en el marcador, miraron más a los dominios de Caro que a la portería contraria. Pero la mínima renta se mantenía porque Caro se estaba haciendo internacional, parando todo lo que llegaba a sus dominios, aunque el asedio era cada vez mayor y los problemas para achicar el peligro cada vez más evidentes para la defensa blanquiazul. Alberto Fernández movió el banquillo y dio entrada a David Anaya con el 14 a la espalda. El futbolista, en el primer balón que tocó, se quitó de encima dentro del área a Víctor y puso la pelota donde no podía alcanzarla Caro. Tablas en el Raúl Carrosa y demasiado tiempo aún por delante para estar tranquilos ante un equipo y una afición que se venían arriba.

Pero si algo tiene este Rinconada es la gran gestión que hace de este tipo de situaciones y, ante el Osuna, no fue una excepción. Los de Andrés Millán aguantaron la presión y el empuje local, no cedieron un ápice en su estilo y mantuvieron la cabeza fría de cara a la interacción con los rivales y con el árbitro.

Volvió a parecer Caro, una vez más, para salvar dos goles cantados del Osuna, mientras que Alberto, en un contragolpe antes de ser sustituido por Tirso, también pudo hacer el 1-2, pero cruzó en exceso ante la salida del portero.

En los últimos compases, el Rinconada logró mantener el balón lejos de su portería y, forzando saques de banda que el equipo colgaba al área, peinaba en busca de segunda jugada o metía en un barullo en el área ursaonense de resultado incierto, haciendo que el potencial ofensivo local no interviniera. Además, en el tramo final, el Osuna se quedó con diez y ello les llevó a pensar que el punto no era tan mal resultado, por lo que el partido acabó en tablas.

Con este marcador, el Rinconada sigue en la tercera plaza, a tres puntos del nuevo líder, el Puebla, que ganó en Pablo VI al Estrella San Agustín por 0-1, y a dos de su rival. La zona noble se aprieta más, con las victorias de Tomares, Mosqueo y Barrio Unidos.

La próxima semana, los rinconeros recibirán al Pedrera, que, a pesar de estar confeccionado para cotas mayores está metido en zona de descenso. Eso sí, viene de ganar en su estadio al Cerro (2-0), aunque ello puede ser más una ventaja que un inconveniente para el Rinconada, ya que la tensión y la necesidad de los de la Sierra Sur ha disminuido con respecto a hace una semana.

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