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El San José no pasa del empate ante el defenestrado colista en otro partido para olvidar que pone de manifiesto la ruptura entre el técnico y un sector de la afición
El San José no pudo pasar del empate ante el Brenes en otro partido para olvidar de los cañameros, que volvieron a poner al descubierto sus miserias y los desajustes que traen al técnico, Juan Carlos Garzón, por la calle de la amargura, traducidos en errores defensivos. No obstante, la espesura ante el farolillo rojo no fue sólo de la retaguardia, sino del grueso del plantel, apático, excesivamente confiado e inmune a lo que había en juego.
Los azulinos comenzaron metidos en el partido y, fruto de la gran diferencia entre ambos contendientes, Mimi abrió el marcador en el minuto cuatro. Ese tempranero tanto relajo el ánimo local, llenó de confianza a las huestes de Juan Carlos Garzón y el equipo perdió intensidad y rigor sobre el césped. Bien es cierto que el partido pudo haberse roto definitivamente si el trencilla, Gallardo Rodríguez, hubiese señalado un penalti a favor de los cañameros cometido sobre Álvaro. Pero entre unas y otras, el partido seguía vivo y, ya al filo del descanso, el Brenes puso de manifiesto que no se iba a dejar ganar andando.
En la segunda parte, Juanfran dio entrada a Diego en el terreno de juego y el delantero brenero revolucionó el partido, haciendo el tanto del empate en una buena jugada personal y participando, de forma decisiva, en la consecución del segundo tanto, que adelantaba a los visitantes, obra de Iván.
Con el marcador en contra, el creciente rumor en la grada y la plantilla incrédula y presa de pánico, emergió la figura de Kiki, un reserva habitual que reclamó minutos al entrenador en forma de liderazgo y en forma de goles, pues anotó dos para darle la vuelta al resultado, calmando las aguas y acercando los tres puntos al Felipe del Valle. Pero Nene, de falta, con fortuna al tocar el balón en la cara de Mimi, devolvió las tablas al marcador y el temblor a las piernas cañameras que ya, a pesar de los esfuerzos, no volverían a marcar. De hecho, la ocasión más clara la tuvo el Brenes, por medio de Iván, al que su tocayo, el meta cañamero, le sacó una pierna milagrosa en un mano a mano.
El San José cerrará la primera vuelta en Utrera el próximo fin de semana, donde tendrá que ganar o se desangrará completamente diciendo del todo adiós a sus opciones.