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El San José de fútbol sala se impone al Cerro, mientras el Tres Calles se trae un punto de Alcalá en un duelo en el que mereció más (2-2)
El San José de fútbol sala sumó un nuevo triunfo frente al Cerro en un partido que se resolvió en los minutos iniciales de la segunda mitad y que sólo la prontitud local en cometer cinco faltas dio algo de emoción al envite.
Desde el primer momento los hombres de Andrés Calderón llevaron la voz cantante, adelantándose en el marcador por medio de Julio, que parece señalado por una varita mágica de cara a la puerta contraria. En el último suspiro del primer acto, Trompo hizo el segundo y puso justicia en el marcador para lo que se había visto en el Agustín Andrade. Luego, tras la reanudación, Roberto iba a conseguir el tercero y el debutante Vampi, que el año pasado se estuvo entrenando a las órdenes de ‘Colegui’ en el Tres Calles pero no llegó a debutar, anotó el cuarto gol cañamero con la colaboración de un defensa.
A partir de ahí, los locales levantaron el pie del acelerado lo que, unido a las cinco faltas, provocaron algunos acercamientos visitantes, que se tradujeron en un gol a la contra y otro tras un rechace al lanzamiento de un doble penalti que repelió bien Fran. No obstante, la ventaja era lo suficientemente amplia para pasar apuros.
No termina de matar los partidos
Por su parte, el Tres Calles no tuvo fortuna en su visita a Alcalá de Guadaira. Los hombres de David Fernández cuajaron un gran primer tiempo con hasta seis ocasiones claras de gol, de las que sólo Mateo pudo sacar petróleo con una flata directa, abriendo así su cuenta particular en la presente campaña. Antes, los locales, en su único acercamiento con peligro, habían logrado batir a Antonio por lo que el gol del ex futbolista de San José y Rinconada devolvía las tablas al electrónico.
No obstante, con demasiada fortuna y demasiados errores en la finalización de los rinconeros, los locales se iban a ir ganando al descanso al aprovechar otra opción que se les presentó.
En la segunda parte, Waito volvió a empatar y, con el 2-2, las ocasiones se sucedieron por ambos bandos, aunque ninguno logró que la pelota volviera a besar las mallas de su rival.