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El San José de Maldonado, que sería líder si sólo computaran los partidos que ha estado en el banquillo, demuestra solidez y oficio y suma su tercer triunfo consecutivo ante un correoso Lora
El San José sumó su tercer triunfo consecutivo tras imponerse por la mínima al Lora en un partido con escaso fútbol pero pleno de emoción y competitividad, en el que los cañameros demostraron la enorme madurez adquirida y pusieron sobre el césped un oficio impropio de un vestuario tan joven.
En los primeros compases ambos se tantearon. El San José proponía y buscaba la magia de Andrés, la velocidad de Calderón y la pegada de Manu. El Lora, fiel a su técnico, Manuel Luque, juntaba sus líneas, presionaba al rival y buscaba en el fútbol directo la espalda de la defensa azulina, donde Enrique era el principal peligro visitante.
En esa tesitura, las ocasiones brillaban por su ausencia y el duelo era aburrido. Sólo hubo una ocasión clara, después de un balón robado por el San José, que trenzó una buena jugada en la que Andrés le metió un pase a lo Laudrup a Manu que definió como un killer ajustando de primeras el balón al poste bajo del meta Chimiki. El ariete lo celebró con su padre, Pocholo, aquel célebre guardameta del mejor Su Eminencia de la historia, que peleó en la Preferente hace ya algunos años.
La segunda parte comenzó con un gol del Lora que el colegiado, a instancias de su auxiliar, anuló por presunto fuera de juego. En realidad, no se puede hablar de gol anulado, sino de jugada invalidada, puesto que el trencilla, Medina Martín, había pitado antes de que disparara el delantero.
La desventaja obligaba a los de Manuel Luque a tener que abrir sus líneas y permitía al San José correr, abrir el campo y regalar jugadas de una velocidad endiablada que levantaban al público de sus asientos. Edu Calderón tuvo una inmejorable para hacer el segundo, pero no remató bien. Luego Pablo se inventó una galopada desde su casa y finalizó con un disparo que se marchó alto. Por último, Díez se inventó un taconazo para Diego, que había relevado a Manu, y logró marcar, pero el línea, igual que en la jugada anterior, había levantado la bandera, antes de que disparara el delantero.
El Lora acabó apretando, más que con ocasiones claras, con balones colgados que metían el miedo en el cuerpo por lo corto del marcador. Pero tanto Pablo, como Ernesto, que brilló tanto en el juego aéreo como en la anticipación y el corte, no dieron opción a un posible empate. Además, en esos momentos en los que otrora se caía en la precipitación, se cometían errores y se concedían ocasiones, el equipo demostró un saber estar que invita al optimismo, toda vez que los de Maldonado se han metido sextos y tienen ya más cerca el ascenso que los puestos de abajo.