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El San José cosecha, por primera vez en la temporada, dos derrotas consecutivas, tras perder ante el Antoniano por la mínima, y dice adiós a sus opciones
Eso le pasó al San José. Sin Luismi, sin Jairo, sin Saborido, sin Andrés, sin Marcos, sin Álvaro... imposible derrotar al Antoniano. Un gol de Pepelu infringió a los de Maldonado, por primera vez en lo que llevamos de temporada, dos derrotas consecutivas. Lo peor es que se producen frente a los grandes aspirantes y destierran las opciones de ascenso de un San José que lleva varias campañas ilusionando a sus aficionados al inicio y diluyéndose como un azucarillo a la hora de la verdad para decepción de su parroquia.
Vale que se cayó con orgullo, que incluyo se reclamaron dos penalties por manos de defensores antonianos que el árbitro no estimó oportuno señalizar. Pero más allá de eso, el San José fue inferior en líneas generales a su rival, como lo fue al Espeleño una semana antes, a pesar de jugar con uno más durante casi toda la segunda parte. No se pueden perdonar algunas ocasiones, ni se puede regalar tanto en defensa, como tampoco se puede tener que tirar de un chaval de dieciséis años –por muy buena pinta que tenga-, porque no haya nadie en el centro del campo con clarividencia para dar sentido al juego azulino.
Quedan muchos partidos y pueden pasar muchas cosas, pero a día de hoy, salvo vuelco de los acontecimientos, parece que, un año más, el San José se va a quedar sin nada por lo que luchar demasiado pronto. Y eso que este año queda la pedrea de la División e Honor que, al menos, dará sentido a muchos partidos de esta temporada que, en otros años, habrían sobrado en el calendario.