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Un Rinconada sin inquilino en el banquillo sucumbe ante un Huévar en zona de descenso y se complica todos sus objetivos
Nadie duda de la calidad de una zona de vanguardia formada por Joaquín, Mario y Molina, pero sí de su capacidad goleadora. Mucho fútbol en sus botas pero poco gol, ya que ninguno son rematadores. Evidentemente eso lo nota el Rinconada, que atraviesa una importante sequía goleadora, que se solapa en el tiempo con una importante crisis de resultados que tienen al equipo fuera de la zona que da acceso a Primera Andaluza y que se ha llevado por delante a José Antonio Arias.
Ahora, el director deportivo, Manolo Fenoy, que hizo las veces de entrenador ante el Huévar, busca un inquilino para el banquillo y una referencia ofensiva, mientras se aprieta al Tuki Andrades para acortar los plazos para que alcance su mejor estado físico.
En medio de esta vorágine llegaba al Nuevo Ramos Yerga, al que volvía el equipo después de más de un mes, entre dos encuentros seguidos a domicilio y el parón navideño, un Huévar desahuciado en la zona de descenso que sólo había ganado un partido a domicilio en la temporada (0-1 en Tomares) y que parecía el candidato ideal para que los blanquiazules aliviaran sus penas. Pero la presión de los futbolistas rinconeros los tiene maniatados y la tensión se observó desde el primer minuto. Múltiples ocasiones sobre la meta hervense que, entre la falta de remate y la de confianza, no acababan en gol y una jugada desafortunada en contra que acabó con un tanto de Enma en propia meta que dejaba el 0-1 en el marcador.
Aunque quedaba tiempo por delante y el Rinconada puso toda la carne en el asador, cuando la pelota no quiere entrar no hay manera de conseguirlo. Los de Fenoy pusieron cerco a la meta visitante, pero el gol nunca llegó y la entidad sumó una nueva derrota que alarga a seis jornadas el tiempo sin ganar.
Sin duda, esta semana, habrá novedades en un equipo que, si se quiere ser positivo, aún tiene tiempo de revertir la situación y alcanzar su meta.