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El Rinconada pierde sobre la bocina ante el Mosqueo un duelo que ganaba 2-0 al descanso y 3-1 en el minuto 70
Cuando estás negado no te sale nada. Ni siquiera la suerte acompaña. Eso es lo que le ocurre al Rinconada, sumido en una de las peores crisis de su historia, una racha negativa que no pudo cortar ante el Mosqueo, a pesar de que el desarrollo del partido parecía invitar a cambiar el signo del cuadro blanquiazul.
Los rinconeros dominaron los primeros compases, en los que Jairo no tuvo apenas trabajo y el acierto de cara a la portería palaciega fue alto, con un remate certero de Enma que suponía el primer gol y un remate desde el área chica de Colela que se convertía en el segundo. Pintaba una noche plácida para los de José Santizo, que llegaron con 2-0 al descanso.
Nada más comenzar la segunda parte, mientras los rinconeros reclamaban que el Mosqueo echara un balón fuera, los aurinegros acortaron distancias por medio de Marchena. Pero el susto duró solo el tiempo que Colela tardó en aprovechar una indecisión entre el portero y la defensa para poner el 3-1 y devolver la tranquilidad a la grada.
No obstante, a pesar de la ventaja, los rinconeros parecían más espesos conforme avanzaba el partido. Los cambios no ayudaron y en el 72, de penalti justito, Burrita metió de nuevo a los palaciegos en el partido haciendo el 2-3.
Los de Santizo trataron de contemporizar ante un rival que se asomaba al balcón del área de Jairo más con empuje que con juego. Has el 86, minuto en el que Mario puso las tablas. Ahí el Rinconada se bloqueó, trató de volver a ponerse por delante, asumió riesgos imperdonables y Piñero, en el 89, hizo el 3-4 que hunde un poco más en la tabla a los del Nuevo Ramos Yerga.