Deportes |
El Rinconada se impone al Albaida en un partido marcado por los famosos cambios volantes y en el que los de Antonio Garrido tuvieron que darle la vuelta al marcador en la segunda parte
Este año la Federación se ha
sacado de la manga en Primera, Segunda y Tercera andaluza los cambios volantes,
sustituciones ilimitadas hasta el minuto 75 de partido, cual si de un partido
de balonmano se tratase. En el último cuarto de hora sólo puede haber dos
cambios más el portero en caso de lesión. Unas novedades que han suscitado el
rechazo del mundo del fútbol en general y que nadie entiende. Implican parar el
partido, frenar el juego y dar argumentos
a quienes no apuestan por el espectáculo. Pero esas son las nuevas
reglas y son para todos igual, por lo que hay que intentar adaptarse a ellas y
sacarles el mayor rédito posible.
Eso intentaron hacer Rinconada y
Albaida, en un duelo marcador por el buen comienzo de los de Antonio Garrido,
que gozaron de una ocasión inmejorable de Gerardo, que falló el mano a mano. Quienes
sí acertaron fueron los aljarafeños, que se adelantaron en el marcador por
medio de Ismael, que batió a José de falta directa. Los rinconeros lo
intentaron, con David Cuevas muy activo por la banda derecha, pero sin acierto
en el remate. Ni Gerardo, ni Rafa, ni Andrades veían portería.
En la segunda parte cambiaron las
tornas. Cuevas reclamó un penalti que el árbitro no cobró y el portero salvó un
gol cantado. Pero tanto va el cántaro a la fuente que al final el gol llegó.
Fue en el minuto 56, cuando el ‘Tuki’ Andrades tocó un balón botado desde la
esquina por David Cuevas. El delantero vivía con gol su particular reestreno
con la camiseta blanquiazul tras un año apartado de los terrenos de juego.
Luego, los de Garrido siguieron
buscando la meta contraria. Las ausencias de Abel Pando, Rubén o Tete no
mermaban el potencial de un equipo que carburaba, aunque el Albaida mordía en
cada uno de sus acercamientos que, aunque escasos, llevaban mucho peligro. Que
le pregunten a José, que tuvo que sacar una mano milagrosa en un cabezazo que
parecía volver a poner en desventaja a los locales.
Pero en el 83, David Cuevas, el mejor del partido, sacó la chistera para poner el 2-1, cuando el equipo estaba en inferioridad numérica por la expulsión de Pepe. De ahí al final, los visitantes lo intentaron, pero la seguridad rinconera atrás hizo que los puntos se quedaran en casa.