Dávid Sálezmar es el creador, guionista, director y quien pone banda sonora a este proyecto llevado a cabo por la parte actoral de la compañía Aura Flamenca y que convierte al espectador en parte activa de la obra
Recientemente, el Centro Cultural Antonio Gala acogía la culminación de ‘Re-Creative Machine’, un proyecto de tres niveles que dio comienzo en el mes de septiembre y que finalizó el pasado 13 de enero.
Creado, guionizado y dirigido por el
artista David Sálezmar, quien también pone la banda sonora original, el
proyecto ha contado con la participación de la parte actoral de la compañía
Aura Flamenca “donde hemos planteado una nueva forma de hacer teatro y sobre
todo de ver teatro”, como explica su creador. “Todo empezó como un juego
psicológico de 3 niveles vía red social, los seguidores tenían que ir
consiguiendo su acceso mediante acertijos, llegando su fase final sin mayor
información que la compartida. Un halo de enigma ha rodeado todo el proyecto,
ya que nadie sabía incluso de qué se trataba. Los asistentes a esa fase final,
llamada Nivel 3, se encontraron por primera vez en las propias butacas en el
Antonio Gala y esperaron más información”.
Y es que, en esta ocasión, el
espectáculo ha sido quien ha elegido a sus espectadores y no al revés, de modo
que, los acertantes de los acertijos planteados en la página de Facebook
Re-Creative Machine, consiguieron sus entradas de esa manera.
Con una infraestructura técnica
informática desplegada, los asistentes se instalaron una aplicación en el móvil
en el hall del teatro y accedieron a sus butacas tras dar una palabra clave que
previamente habían recibido en sus correos electrónicos.
“Con esta aplicación tomaron el
control de todo lo que sucedía sobre las tablas del Gala, ya que el público a
través de sus móviles decidía lo que iba a ocurrir en la trama”, señala
Sálezmar. De este modo, durante la obra se paraba la escena y se le formulaba
una pregunta al público con dos posibilidades, los asistentes votaban y el
porcentaje mayor decidía como debía continuar la obra. “Ni los propios actores
y actrices sabían cómo iba a continuar, fue el público quien eligió lo que
quería que fuese ocurriendo, convirtiéndose en parte activa e interactiva del
espectáculo”.
La trama de ese Nivel 3 era una cena,
donde los personajes se enfrentaban a un nuevo juego en el que la fatalidad era
el destino de todos, salvo el de su ganador. Todo impregnado de un humor
constante.
Al finalizar, la opinión del público
fue muy positiva y unánime en volver a repetir esta experiencia.
En palabras de su ideólogo: “ha sido una experiencia absolutamente pionera en el mundo de las artes escénicas y es que considero que en las propuestas culturales debe tener cabida todo. Hay un público que necesita enganche y esa interactuación y este proyecto es una alternativa más”.