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El San José se impone al Cartaya tras seis derrotas consecutivas, deja por primera vez esta campaña su puerta a cero y abandona el farolillo rojo de la clasificación
Había conjura en el San José. Las
seis derrotas consecutivas eran un lastre demasiado pesado y el equipo quería
dar una alegría a su afición y cortar la sangría de puntos, además de ofrecer
una imagen más acorde a lo esperado. Desde el primer momento, el equipo estuvo
bien armado atrás. Se veía más intensidad que otras tardes, más ayudas defensivas,
mayor compromiso y ganas. Y además, la suerte no se volvió en contra a las
primeras de cambio, si bien es cierto que el Cartaya tampoco inquietó en ningún
momento la meta de Sebas, que fue un mero espectador.
En el minuto doce, a balón parado
de córner, Ismael se aupó por encima de su defensor para hacer el 1-0. El San
José empezaba por delante, como ante el Antoniano, como ante el Torreblanca. El
central lo celebraba con rabia, primero con Sebas, el arquero, y después con
Maldonado, el técnico, siendo secundado por el total de la plantilla.
Y con el marcador a favor creció
Ismael hasta hacerse un coloso y ser el mejor del partido, y creció el San
José, que se fajó en cada jugada, que no dejó huecos y que hizo un trabajo
serio y ordenado. No era un día para florituras, sino para ganar, para sumar de
tres y el equipo lo entendió: no había lugar a perder la concentración ni se
podía bajar un ápice la intensidad.
El Cartaya no inquietaba la meta
azulina y el San José incluso pudo ampliar la cuenta tras una jugada de un
resucitado Sabo que Varona no acertó a rematar. En la segunda parte el guión no
cambió, aunque el San José mantuvo el suspense al no matar el partido. Y claro,
con el paso de los minutos los de Manuel Juan Limón empezaron asumir riesgos, a
pesar de quedarse con diez los últimos veinte minutos de partido. Un balón
cerrado al área despejado por Sebas fue lo más reseñable casi en el 90 que, eso
sí, mantuvo a los aficionados con el corazón en un puño.
En la última jugada del partido, el arquero onubense se du arriba a botar una falta y colgar el balón, lo que aprovechó Óscar a la contra para, cuando el partido llegaba a su fin, hacer el segundo tanto y cerrar definitivamente el partido y los tres puntos que permiten al equipo abandonar el farolillo rojo antes de visitar al San Roque.