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El San José, que pudo golear al Ciudad Jardín, cede un empate que lo mantiene en la parte baja de la tabla ante un rival muy inferior en fútbol, pero enormemente pragmático que pudo incluso llevarse un premio mayor
Increíble, pero cierto. El San
José dejó escapar dos puntos ante el Ciudad Jardín en el que, si uno ve el
duelo, sobre todo la primera mitad, quedará extrañado no sólo de que el cuadro
cañamero no se llevara los tres puntos, sino que no goleara a su rival. Pero el
fútbol es efectividad y los azulinos, ante los cordobeses, con tantas veces
esta temporada, no la tuvieron.
La primera parte fue un auténtico baño de fútbol de los de Maldonado. El
cuadro visitante, con el ex cañamero Antonio Muñoz ejerciendo de capitán bajo
la nueva denominación de Antoñito, se vio desarbolado por un San José vertical,
que entró por bandas, que ganó la espalda a la defensa y que no se fue al
descanso con un saco de goles a favor por dos razones fundamentales: las malas
decisiones en los metros finales, con distintos centros poco efectivos, y la
falta de acierto ante la portería contraria. También pudieron influir tres
fueras de juego muy justos que señalizó, a instancias de su auxiliar, el onubense
Cruz Viejo, en sendas ocasiones -una era un tres contra uno- para los de
Maldonado. Pero si el fútbol es efectividad y, por ende, goles, quien la tuvo
fue el cuadro de Ariel Montenegro. En el epílogo de la primera parte, tras el
chorreo, en su primer acercamiento a la meta de Álex, Cuenca remató solo de
cabeza un centro plano tras una innecesaria falta de Dani. Al descanso, el
equipo local se iba con empate a uno, tras neutralizar el Ciudad Jardín el
tanto inicial de Lobo, que se giró a la media vuelta en el área para ponerla
fuera del alcance de Canales.
La segunda parte fue mucho más igualada. Cierto es que los cordobeses
tenían pocas armas, pero supieron rentabilizarlas a la perfección. El San José
acusó el gol en el alargue del primer acto en el inicio del segundo. En ese
momento el Ciudad Jardín enseñó los dientes, con varios acercamientos a la meta
cañamera, cuya zaga tuvo que apagar varios fuegos sin que la cosa llegara a
mayores. Poco a poco, los azulinos iban despertando, sin llegar a ser la
apisonadora de la primera parte, pero tomando de nuevo el control del choque.
En el 55, un centro desde la derecha lo empaló Dani a la red. Por el camino, la
pelota se encontró con Canales, que despejó al centro donde estaba Lobo que, en
plan cazagoles, firmaba su doblete y parecía poner las cosas en su sitio. Pero
la alegría volvió a durar poco. Hasta el 63, minuto en el que Tomy le ganó la
partida a Jaime Otón y sacó un pase de la muerte al corazón del área, donde
Miguelito entraba libre de marca para mandar el balón al fondo de la portería.
De nuevo tablas y vuelta a empezar para los cañameros. Y de nuevo nervios por
el botín que se escapaba. Y de nuevo ahí estaban los califales para tratar de
hurgar en la herida. Y casi lo consiguen, de no ser por una doble parada espectacular
de Álex cuando ya cantaban el gol los pupilos de Montenegro.
Como ocurriera tras el 1-1, el San José se fue rehaciendo hasta terminar el
partido embotellando en el área a su rival que, sabedor del botín que tenía
entre manos, trato de que se jugara los menos posible ante el empuje azulino
que, con el paso de los minutos, se fue convirtiendo en huracán. Lobo marcó su
hat trick, pero Cruz Viejo había anulado
previamente la jugada por una falta del delantero. No obstante, el ariete tuvo
una ocasión para hacer el tercero de su equipo y de su cuenta, tras un gran
pase de Pedro Varona, pero Canales le ganó el mano a mano, deteniendo el remate
azulino.
Al final, reparto de puntos que sabe a derrota y que aumenta la exigencia ante la visita del San Roque de Cádiz la próxima semana. El margen de error en el San José se estrecha aunque el equipo transmite mejores sensaciones que lo que dice la clasificación.