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El San José no pasa del empate ante el Guadalcacín, sigue en descenso y tendrá que visitar al líder, Castilleja, la próxima semana, sin Lobo y con la duda de Lora
Mal resultado del San José ante el Guadalcacín, en un partido en el que los cañameros fueron mejores, pero regalaron en defensa… otra vez. Cuando un equipo tiene la tensión de escapar de la zona de descenso, un plantel muy justo, bajas sensibles y un rival necesitado enfrente, no puede permitirse los errores groseros que impedían el triunfo de los azulinos.
Porque en un duelo en el que, si
bien no había un dominio aplastante de los locales, sí eran los azulinos
quienes más proponían, no se puede regalar un gol así. Corría el minuto 30 de
partido, no había habido ocasiones para ninguno y Olmo lanzó un balón en
semifallo raso, muy fácil para Álex. Sin embargo, a la hora de recoger, con
todo el tiempo del mundo, el esférico, la pelota se le coló por debajo de las
manos al portero. Posiblemente, su error, derive de querer sacar rápido para
montar la contra cañamera, buscar la mejor opción de saque perdiendo de vista
milésimas la pelota, con tan mala suerte que en ese momento se producía el
fatal desenlace. Un error puntual, sí, pero que hizo un daño tremendo a su
equipo y que dejó señalado al arquero el día que Sebas volvía a la convocatoria,
tras la fisura en su mandíbula ocasionada en Espiel.
La cosa se puso peor minutos más
tarde con la lesión de Lobo. El Pichichi de la categoría tenía que abandonar el
campo con una inflamación considerable en la cadera. Le relevaba Kisko que,
curiosamente, se iba a convertir en el héroe de la remontada. Primero, al filo del
descanso, con el gol del empate. Una jugada de Álvaro Lora por la derecha
terminaba en un pase a Ennoury que era trabado por el arquero gaditano. Parecía
que Rodríguez Roldán, el colegiado cordobés de la contienda, iba a señalar los
once metros, pero la jugada continuó y el sustituto de Lobo aprovechó el
desconcierto para mandar al fondo de las mallas el tanto del empate.
Y tras la reanudación, Kisko, que
seguía enchufado, se sacó un zapatazo con veneno desde la frontal. Migue Díaz
llegó a tocar, pero la dejó muerta en el área chica para que Ennoury rematara a
la red el 2-1. En esos momentos, el San José era claramente superior. Incluso
se olvidaba el error de Álex que, todo hay que decirlo, demostraba seguridad en
los balones aéreos que eran la única fuente de peligro de los de Diego Galiano,
aquel central robusto que sobresalía en la campaña 2002-2003 en el equipo del
Felipe del Valle, a pesar de que los de, por aquel entonces, Juanma Corbacho,
acababan descendiendo de Tercera división.
La velocidad por banda de Álvaro
Lora y la movilidad de Ennoury le dio opciones de ampliar la renta a los
cañameros, pero el tercer gol no terminó de subir al marcador. Rodríguez Roldán
le perdonó la segunda amarilla al visitante Domingo de manera incomprensible,
aunque los azulinos, que aún iban por delante en el marcador, tampoco
protestaron en exceso al colegiado.
En el minuto 83, un centro
lateral de los gaditanos llegó a Livann, un espigado futbolista que había
entrado en la segunda mitad y que tuvo tiempo de pararla, bajarla, acomodársela
a su pierna derecha y ajustar su disparo a la derecha de Álex donde nunca podía
llegar el portero. Enorme desaplicación defensiva local, que pilló con el paso
cambiado a la improvisada pareja de centrales por las bajas de Jaime Otón y de
Ismael.
Con el nivel del equipo
sensiblemente disminuido por los cambios, los cañameros tiraron de corazón en
los siete minutos que restaban más el alargue, pero no encontraron la puerta
del Guadalcacín. Lo más destacado, fue un remate de Ennoury al lateral de la
red. Por cierto, que poco antes del empate, se retiró llevándose la mano a la
parte posterior del muslo derecho Álvaro Lora que, de no estar la próxima
semana –Lobo une a su lesión sus problemas laborales-, serían dos bajas muy
importantes en la visita al Castilleja al Antonio Almendro, una salida
complicadísima ante el líder de la categoría, que aún no ha concedido ningún
gol como local.