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El Rinconada completa un gran partido -el mejor de los de Nando de la Rosa- que no permite sumar tres puntos debido a la falta de acierto en las dos áreas
A perro flaco todo son pulgas.
Impotencia puede ser la palabra que mejor defina el inicio de la temporada para
una Unión Deportiva Rinconada que, a pesar de ofrecer buena imagen por momentos
en todos sus encuentros, atesora solo un punto en la clasificación, el
conseguido en el Manuel Leonardo Ventura de Pilas, en un encuentro donde fue
netamente superior al conjunto local, que disfrutó de dos ocasiones, aunque una
de ellas la aprovechó.
Y es que, quizá ahí esté el quiz de la
cuestión para la Unión Deportiva Rinconada. Sus rivales, que gozan de menos
oportunidades para encarar portería, consiguen penetrar con más facilidad que
los de Nando de La Rosa. Y así, es complicado sacar ventaja en la mayoría de
partidos. El duelo frente al Pilas fue la gota que colmó el vaso, porque, si
bien es cierto que se volvió a demostrar una superioridad y un gran juego que
les hizo dar garantías de ser un equipo con maneras de ganar, no debemos de
olvidar que de sensaciones no se salva la temporada. Una temporada se salva
metiendo la pelotita y no cediendo más de lo que aprovechas. Y a día de hoy, la
Unión Deportiva Rinconada no está cumpliendo ese cometido.
Con respecto al devenir del encuentro,
el partido comenzó con un tanteo por parte de ambos conjuntos, aunque
rápidamente los de Nando mostraron la superioridad que se vería latente en todo
el encuentro, hasta el pitido del colegiado. Haciendo una primera parte
excelsa, el Rinconada tiró al traste el trabajo con un penalti más que inocente
de Oskita, el segundo de la temporada. El extremo rinconero no tuvo su día, ni
mucho menos, si bien al término del partido, roto, se mostró tremendamente
arrepentido y no dudó en disculparse ante sus compañeros ante su
actuación.
En la segunda parte, de nuevo el
Rinconada salió con las mismas intenciones: dominio de balón, pausa, buscar los
espacios que dejaba una UD Pilas que se encontraba demasiado abierto en la
defensa e intentar cazar alguna para poner las tablas en el marcador. En una de
éstas, tras una ocasión donde el Pilas dio en el palo, Kisko cazó un balón para
poner el empate y dar alas a los suyos.
Tras el gol rinconero, el Pilas se
diluyó de forma catastrófica. El cuadro local no hizo acto de presencia en los
25 minutos que restaban de partido y el Rinconada quiso aprovechar del
desvanecimiento del rival, pero no lo hizo. Es imposible poder contar cuántas
ocasiones tuvo la Unión Deportiva Rinconada en 25 minutos. De todos los
colores: dos mano a mano de Oskita contra el portero, una tijera de Álvaro
Madroñal que acabó en gol de Junior, pero golpeó en la mano de Rioja...
Múltiples internadas rinconeras que no llegaron a buen puerto e hicieron fijar
el marcador en un empate que para nada refleja el buen hacer blanquiazul.
Y ahora viene el dilema. ¿Lo está
haciendo bien la Unión Deportiva Rinconada? La gran evolución del equipo, no
hay duda de que se ve, y es culpa de Nando que el equipo ofrezca tan buena
visión en todos los partidos, a excepción del Cerro, donde no ha sido peor que
el rival. Pero el fútbol, por suerte o por desgracia, son resultados. Y el
Rinconada no está cosechando buenos resultados. El margen de error, en una liga
de 10 equipos, es poco. Es evidente que el objetivo del Rinconada, a priori, no
es colarse entre los mejores de la liga, pero no por ello debe de dejar de
conseguir el máximo número de puntos en esta primera fase, porque este año,
todo cuenta. Si el Rinconada consigue afinar la puntería, no cabe duda de que
el objetivo de la temporada está más que logrado. Lo ha demostrado. Si no,
permítanme que dude...
Iván Salgado