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La Unión Deportiva Rinconada se condena a sí mismo ante el Bellavista tras recibir tres goles en 17 minutos y termina el año de manera preocupante
Comienzan a ser habituales (y cansinos) los múltiples errores que tiene la
Unión Deportiva Rinconada en la parcela defensiva. Lo ocurrido el pasado
domingo en el Leonardo Ramos Yerga rozó la desesperación, y es que el
aficionado rinconero debe sentirse impotente viendo cómo los suyos volvieron a
tirar por la borda otro partido por errores que comienzan a ser de juzgado de
guardia. Es imposible decir que el Rinconada jugó bien frente al Bellavista. La
segunda parte, de dominio total rinconero, es engañosa, puesto que el cuadro
visitante, con el partido prácticamente resuelto en 17 minutos, no tenía
necesidad de atacar, y entregó la pelota al equipo de Nando de La Rosa que, si
bien llegó, no lo hizo con predominante peligro durante todo el segundo acto.
Habrá a quién le valga el hecho de dominar la segunda parte, consuelo bastante
pobre.
El encuentro comenzó de la peor manera posible. Al minuto de juego, el
Bellavista, de la mano de Carrillo, se adelantaba con un gol que pillaba
adelantado a todo el equipo rinconero, prácticamente nada más sacar de centro.
El segundo y tercer gol, prácticamente, clamaron al cielo. En primer lugar,
Carrillo hacia el 0-2 tras recibir un balón dentro del área, para a
continuación darse la vuelta como si le estuviera defendiendo un cono y una
pica. Parecidos razonables. Aranda, tras una gran jugada rinconera, acortaba
distancias para que, más tarde, el Bellavista a balón parado (una de las tantas
asignaturas pendientes rinconera), culminara el 1-3 que no volvería a verse
modificado, para desastre rinconero.
En la segunda mitad el Rinconada estuvo bien, pero no se dejen engañar. El
Bellavista cedió la pelota, se dedicó a defender y llevó el partido a su
terreno. No hay que quitar mérito a la buena segunda parte rinconera, pero el
balance en un partido donde encajas 3 goles en 17 minutos, jamás puede ser
positivo. El Rinconada preocupa y mucho. De nuevo es momento de irse al parón
haciendo autocrítica, algo que tan bien se le ha dado hacer al Rinconada cuando
las cosas han ido mal, por eso hay motivos para creer en la vuelta a la
situación. Eso sí, el Rinconada debería de ir pensando en moverse bien por el
mercado de invierno, porque lo de la parcela defensiva comienza a ser de traca.
Los errores individuales, fruto del 90% de los goles encajados por el Rinconada,
empiezan a ser tremendamente irrisorios.
Ahora, es momento de irse al parón a reflexionar, con las notas 'cateadas'
y a trabajar para revertir la situación. El suspenso es antológico, pero no por
ello debe de ser motivo de resignación rinconera, capaz de salir de esta
situación, aunque se antoja urgente cambiar el guion.
Crónica: Iván Salgado
Fotos: Javier Vázquez Fortúnez