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El San José completa posiblemente su peor partido de la temporada ante el Isla Cristina, cae en casa ante un rival directo por la permanencia, y vuelve tres semanas después a la zona que obliga a jugar en Primera Andaluza el año que viene
La permanencia en División de
Honor para el San José se complica demasiado. Después de un buen inicio de la Fase
de Permanencia, con victorias ente el Onubense y el Bollullos, el equipo se ha
empeñado en enfangarse con un empate en casa ante el Écija, una derrota en
Córdoba ante el Ciudad Jardín, y otra derrota, más dolorosa si cabe, en casa,
ante el Isla Cristina en el que, posiblemente, haya sido el peor partido del
San José de toda la temporada en cuanto a juego, y un golpe directo a sus
opciones comparable al sufrido en el Ciudad de Alcalá.
El duelo comenzó de la manera más
accidentada posible. En un balón dividido, Sebas chocó con Iván Hujo. La peor
parte se la llevó el futbolista onubense, que tuvo que ser evacuado en
ambulancia hasta el Virgen Macarena, donde, afortunadamente, le dieron el alta,
aunque tendrá que pasar algunas revisiones. Poco después de esa acción, su sustituto
en el césped, Lay, iba a ser el encargado de abrir el marcador al embolsar en
la red un balón suelto en el área chica. Era el minuto 15 y al San José le
tocaba, como tantas veces, remar a contracorriente.
Pero no era el día de los
azulinos. Demasiadas imprecisiones, demasiadas lagunas, demasiados ingredientes
en contra para ser capaces de sobreponerse. Y, en el 25, la cosa se puso aún
peor, con el segundo tanto visitante, obra de Manu Cordero.
Los cañameros trataron de meterse
en el partido, y lo hicieron en un error garrafal de la zaga del Isla Cristina,
que Juli aprovechó para recortar distancias. Sin embargo, la sensación no era
de remontada, sino más bien al contrario. Las desaplicaciones defensivas
dejaban huecos que en anticipaban el desastre. Y el desastre llegó al filo del
descanso, cuando un balón al hueco, lo aprovechó Manu Cordero para batir a
Sebas en el mano a mano. El San José se iba al descanso 1-3 y sin ningún atisbo
de apelar a la heroica.
En la segunda parte, los
cañameros se echaron arriba, porque no les quedaba otra. Es cierto que Che
pedía un poco de tranquilidad, pero el equipo ni la tenía, ni la podía tener.
No había un patrón de juego claro, sólo irse arriba con todo, con mucho corazón,
pero con poca cabeza. A impulsos. Eso sí, la falta de contundencia de la zaga
visitante permitió a Emilio hacer el 2-3, poco después de otra buena ocasión
azulina en la que se cantó el ¡uy! En las gradas. Era el minuto 58 y quedaba
tiempo para obrar el milagro. A impulsos, sin claridad, pero dejándose todo en
el campo, los locales gozaron de dos ocasiones más, una de ellas con parada
in extremis del arquero y posterior
rebote en el poste tras un remate de Edu Brenes. Pero el Isla Cristina no se
ponía nervioso, sabía que la forma de atacar del San José le iba a dejar huecos
a la contra, y así fue. En plena catarsis ofensiva cañamera, Carlos Vizcaíno
aprovechó un hueco atrás para hacer el 2-4 y ahí, justo ahí, se acabó el San
José.
Ni los cambios nuevos que se
apresuró a meter Che aportaron nada, ni las ocasiones tuvieron la claridad de
esos diez minutos de asedio pasional y de orgullo, cuando Emilio metía a los
suyos en el partido. De ahí al final, sólo zozobra. Alguna buena parada de
Sebas, que salvó una herida mayor, y distintas pérdidas de nervios, que
acabaron con Peña expulsado y con alguna tarjeta amarilla de más en el bando
local.
Tras el partido, con los triunfos de Algabeño y Torreblanca, más el del propio Isla Cristina, el San José vuelve al abismo del descenso y la cosa pinta mal, no ya por los puntos, que todo está en un pañuelo, sino por las sensaciones que transmite el equipo, que parece navegar a la deriva, con seis finales por delante, la primera de ellas en una semana en el mismo escenario ante el Aroche. Si el San José gana, aún quedará un Tourmalet rompepiernas, pero se estará en el grupo de cabeza. Si no se gana, viendo como aprietan por detrás equipos como Alcalá, Puerto Real o Ciudad Jardín, los azulinos se descolgarán y puede que ya no sean capaces de reengancharse. Y a todo esto, el equipo en cuadro. Pinta mal la cosa…