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Rinconada y San José empatan sin goles en un derbi en el que imperó el respeto (o el miedo). Linares paró un penalti a Abel Pando y Rubén mandó un balón al poste en las ocasiones más claras de un partido que fue un ejemplo de convivencia y civismo en el campo y en las gradas
Dieciséis años después, en el Nuevo
Ramos Yerga, volvía a jugarse un derbi oficial y el resultado era el mismo que
en el último duelo disputado en el feudo rinconero. La vida sigue igual, que
diría Julio Iglesias, pero lo cierto es que ha cambiado mucho para los dos
equipos en estos más de tres lustros.
El ambiente fue espectacular, con
lleno hasta la bandera, con en torno a 800 personas en las gradas, la cifra más
alta que se recuerda, al menos, desde que los cañameros campaban por la Tercera
división, o desde el último duelo entre hermanos. Entre los asistentes, el
alcalde, Javier Fernández, junto al edil de Deportes, Rafael Fernández,
acompañando a los presidentes de ambas escuadras en el palco, donde también se
ubicaba el presidente de la Federación Sevillana, Pedro Borrás, que no quiso
perderse un partido que, a efectos federativos, de convivencia y de comportamiento
entre jugadores y aficionados, fue un ejemplo de deportividad, de hermandad y
de fiesta del deporte. Otra cosa es lo exhibido en el terreno de juego, donde
ni unos ni otros esgrimieron las armas que le han hecho estar primero y segundo
en la clasificación.
Antes del pitido inicial del
colegiado, García del Valle, se guardó un sepulcral minuto de silencio en
memoria de Fernando Cuadra, ‘Tato’, socio del Rinconada y ex utillero de la
entidad, mientras sonaba la versión instrumental a piano del himno del club.
Tras eso, comenzaría a rodar el esférico en el Nuevo Ramos Yerga.
Nando puso en liza todo lo que
tenía, a tenor de los lesionados que arrastra la entidad. Su alineación fue la
esperada, con Kisko en el once inicial. ‘Chico’, por su parte, sí sorprendió al
adelantar a Rubén Navarro al centro del campo y poner a Chalo como titular, quedándose
Enrique -que había tenido problemas con los entrenamientos semanales- en el
banquillo.
Desde el inicio, el partido fue
el “típico derbi”, con pleno de emoción e intensidad inversamente proporcional
al nivel de fútbol. Excesivo respeto, o miedo, llámenlo como quieran, en un
partido donde volvía a primar el no perder por encima del ganar.
La primera parte, a los puntos,
fue para el Rinconada, sobre todo en el tramo final, donde fue superior a los cañameros. Los de Nando presionaban muy arriba y el San José tenía
problemas para jugar el balón, aunque, de tres cuartos para adelante, la
bombilla se les fundía a los locales. Por su parte, el San José, para eludir
esa presión, trató de jugar en largo para Jorge Guerra, que no tuvo su día y
que fue claramente superado por Juanma, en uno de los duelos individuales más
esperados del partido. También se las tuvieron tiesas Carlos Ávalos y Luis
Cubero. Tanto, que, con una amarilla cada uno, fueron relevados en el descanso
por miedo a que alguno (o los dos) acabara expulsado.
En el minuto 43, en un robo de
balón del Rinconada, Alemán pecó de inocente y cometió penalti, en lo que era
una ocasión de oro para los visto hasta entonces en el partido. Tras una breve
charla entre Abel Pando y Mimi, fue el primero el que situó el balón en los
once metros, con Linares bajo palos. Pando lanzó raso a la derecha del
guardameta y éste le adivinó la intención, repeliendo el lanzamiento y recuperando
rápido la compostura para evitar que el rechace acabara en el fondo de las
mallas. Salvador el arquero azulino que, con su intervención, permitió que al
descanso se llegara con empate a cero.
En la segunda mitad cambió el
decorado. ‘Chico’ retiró a Chalo y metió a Enrique, retrasando la posición de
Rubén al eje de la zaga. Todo ello, unido a que la presión del Rinconada
disminuyó por el derroche físico del primer acto, volteó el partido al lado
cañamero. De hecho, en los primeros instantes, los visitantes rondaron el gol.
Un centro de David Alfonso que no encontró rematador, una buena combinación
entre el ex del Villafranco y Guti que no finalizó en remate y un zapatazo de
Rubén desde fuera del área que se estrelló en el palo de la meta de Jairo,
fueron las opciones más claras. Luego, a partir del minuto 70, el San José
también perdió algo de fuelle y el Rinconada, a la contra, se acercó a los
dominios de Linares, pero con ocasiones en las que era más la emoción del balón
al área que la claridad de la oportunidad en sí.
En este tramo de envite, sólo fue
reseñable un balón recuperado por el San José tras perderla en el inicio de
jugada David López. La pelota le llegó a Sofian, que reaparecía después de
varias semanas lesionado. El ex del Algabeño pecó de chupón y buscó un remate
que se estrelló en el lateral de la red, cuando Enrique y Jorge Guerra
esperaban en posición inmejorable para tratar de batir a Jairo.
En el último suspiro, una contra
del Rinconada terminó con caída en el área de un futbolista. Hubo tímidas
quejas blanquiazules, pero García del Valle no señalizó el que hubiese sido el
segundo penalti de la mañana. En el último ataque cañamero, el balón acabó en
córner, pero el trencilla no dejó a los de ‘Chico’ sacarlo e indició el final
del partido, que acabó como combate nulo, que deja a ambos en su misma
clasificación, primer y segundo -aprovechando además la derrota del Camas y el
descanso del Villafranco- y con todo por decidir en este subgrupo 2 de la Primera
Andaluza.
Tras la conclusión, el entrenador rinconero, valoraba el empate como "justo" pues, en su opinión, "hubo un tiempo para cada equipos": "En la primera mitad estuvimos más cómodos y tuvimos nuestras ocasiones, pero en la segunda los cambios le salieron bien y nos metieron en nuestro campo, aunque aún así tuvimos alguna ocasión". Nando reconoce que querían los tres puntos, pero "sumar ante un equipo tan fuerte y que nos exigió tanto no está mal". El técnico rinconero agradeció el comportamiento de La Rinconada dentro y fuera del campo y lamentó que "ya que acabamos en empate podría haber sido a dos para que la gente hubiese visto goles".
Por su parte, el entrenador cañamero se felicitaba por la "deportividad y el espectáculo" ofrecido por ambos equipos, destacando que fue un "ejemplo para la provincia". Respecto al partido, destacaba que "dejamos pasar la oportunidad de haber dado un golpe encima de la mesa". Y es que, en opinión del técnico, "el San José fue superior, en el primer tramo de la primera parte, y en la segunda", en la que lamentó que "no llegara el gol". No obstante, destacó que se iba "contento" y que "una vez vistos el resto de marcadores de la jornada, ésta es positiva".
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