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El San José se impone por la mínima en Los Palacios al Mosqueo, en un duelo en el que los azulinos apretaron al inicio de la segunda mitad y acabaron sufriendo para mantener una renta que mantiene la distancia con el Rinconada, líder en solitario, en tres puntos, con un partido menos
El San José sacó tres puntos que
pueden valer oro en su carrera de vuelta a la División de Honor en un campo
tremendamente complicado y ante un equipo, el Mosqueo, que venía enrachado,
postulándose como cuarto en discordia y acercándose a la cabeza tras varios
buenos resultados, el último el domingo en Cazalla, donde se había impuesto por
0-4.
El duelo comenzó de la misma
forma que los últimos del equipo cañamero, es decir, con muchas imprecisiones
lo que hacía el partido muy embarullado. El San José ha perdido a Enrique, con
una luxación de grado cinco en el hombro, lo que, tras la baja de Alberto, ha
dejado a Jorge Guerra como único delantero, al que está engatusando el Dos Hermanas
CF con una oferta mareante y tiene preocupado a la dirección deportiva del
Felipe del Valle, que se puede quedar sin efectivos en vanguardia. Quizás por
ello, los de Chico han firmado a Javi Carrillo, un extremo que militaba en la
Rociera y que se estrenó ante los aurinegros, y sondean el mercado, aunque
pueden adaptar en esa demarcación a Luis Cubero, que mojó en el Marismas.
También debutó con la casaca roja de visitante el central Jony, que militó el
último ejercicio en la Lebrijana, y que viene a cubrir la baja de Chalo, que ha
dejado el equipo por motivos laborales.
Pero, volviendo al duelo, los
azulinos no encontraban huecos y, algunas disfunciones en la compactación
defensiva propiciaron que, en los primeros minutos, en una jugada en la que
reclamaron los visitantes fuera de juego que no cobró, a instancias de su
auxiliar, Pedrinazzi Rodríguez, y que dejó a Salvi solo delante de Linares. El
arquero salvó a su equipo de ponerse por detrás en el marcador y mantuvo el
empate a cero.
Conforme fueron avanzando los
minutos, el San José fue ganando empaque. Chico relevó a Juanjo, que tenía
amarilla y que pudo ver la segunda en una acción muy protestada por los
palaciegos, por Luis Cubero, y con él en el campo, el equipo ganó en
profundidad y presencia ofensiva sobre la meta de Isra. Un cabezazo de Jorge
Guerra tras centro de un muy activo Selu por banda derecha, fue la mejor opción
visitante en la primera mitad. El arquero embolsó bien el remate sin dar opción
siquiera a un rechace.
La segunda mitad comenzó con el
San José en modo apisonadora. Los cañameros se adueñaron por completo del balón
y empezaron a rondar la meta de Isra, aunque sin ocasiones muy claras. El tiempo
pasaba y ese dominio apabullante se iba apagando sin que se moviera el marcador.
Sin embargo, en el 75, una gran jugada de Selu por la derecha sirvió para que
el lateral enviara un centro medido al corazón del área, a la zona en la que el
portero duda en salir o no y allí, por encima de todos, saltaba Luis Cubero
para, con la testa, mandar a la jaula el primero del San José y, a la postre, único
gol del partido.
Como en Cazalla, los azulinos
habían conseguido abrir la lata y ahora les tocaba, como no pudieron hacer en
el Municipal del Moro, mantener la renta.
El dominio era cañamero, pero,
tras el gol, los de Chico dieron un paso atrás y los palaciegos, espoleados por
la necesidad y el marcador en contra, se fueron arriba y empezaron a rondar los
dominios de Linares. En ese momento, emergió la figura de un salvador Rubén,
que salvó bajo palos un remate a gol de Burrita tras una salida a por uvas de
Linares que, no obstante, se rehacía minutos después en un remate de cabeza a
bocajarro en el que metió una mano milagrosa cuando se cantaba el empate. Espectacular
parada que provocó incluso la felicitación de los jugadores del Mosqueo al
portero del San José.
Tras el pitido final, los visitantes amarraban tres puntos de oro, antes de recibir el domingo al San Pablo Pino Montano, y siguen dependiendo de sí mismos para ser primeros. Están a tres puntos del Rinconada con un partido menos y los rinconeros, líderes en solitario, aún tienen que pasar por el Felipe del Valle. No obstante, queda mucha tela por cortar y, a mayores de la felicidad del triunfo, el equipo tiene que mejorar la faceta anotadora y, sobre todo, la fiabilidad defensiva, porque cuando apretó el Mosqueo, le generó peligro con demasiada facilidad.