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El San José saca un empate en Casariche ante un señor equipo como el Ventippo, con gran presión ambiental y un arbitraje muy polémico, y resistiendo a la heroica el asedio de su rival
Un punto no es lo que se debe a exigir al San José, que tiene la obligación de salir a ganar todos los partidos, pero en duelos como el vivido en el Complejo Polideportivo Sergio Carnerero Gil de Casariche, lo cierto es que se da por bueno y permite a los cañameros salir con vida de un estadio en el que, difícilmente habrá algún equipo que pueda arañar puntos.
El Ventippo es un equipo bien armado, con muy buenos jugadores, que tiene un campo pequeñito que se llena, con una afición muy ruidosa y colorida, que crea un ambiente infernal para los rivales. Vayamos por partes, entre los jugadores, portentos físicos como Adri o Ka, incansables como José, que hicieron un auténtico descosido al San José por la banda, calidad, como Bermu, que se adueño del centro del campo, siendo amo y señor mientras le aguantó el fuelle, y oportunistas, como Bubu, que anotó el tanto local y que, a pesar de su veteranía y de estar lejos del futbolista que brilló en el Marinaleda, sigue siendo un soldado leal y fiable para la causa. El ambiente del campo no amedrentó al San José, pero sí al árbitro, Romero Gómez, que sacó hasta once amarillas a los cañameros y se tragó el silbato en más de una ocasión a la hora de señalizar faltas contra los locales. Lo cierto es que el partido le vino muy grande al trencilla, que demostró falta de criterio y de personalidad.
Por el bando cañamero, Iván Martín marcó un gol de bandera, ejecutando a la perfección un libre directo que superó a la barrera y que se coló por la mismísima escuadra, y Linares se licenció en santidad al salvar hasta cuatro ocasiones que eran goles cantados. Fueron, quizás los más destacados de un equipo, en el que los Rubén y Alemán, cumplieron en su línea, y donde hubo lagunas en la banda izquierda, donde Antonio Haro fue claramente superado por José -Pablo Valle no estaba en la convocatoria-, y en la delantera, donde Jorge Guerra volvió a dar la de arena y pasó totalmente desapercibido.
Los cañameros comenzaron jugando de tú a tú a los locales, disputándoles la posesión de la pelota, y tratando de asociarse de tres cuartos para adelante, con Pipi, Iván Martín y Juanjo, que tuco una clara en los primeros minutos, en la que falló a la hora de dar el pase de la muerte a Guerra, que se relamía en busca del gol. Luego, llegó la réplica de los de Pedro Murciano (apodo derivado de su procedencia), con una jugada en la que José superó a Antonio Haro, metió el pase de la muerte y Ka sacó un remate de gol que Linares, en el primerio de sus milagros, desvió con la pierna.
En el minuto 15 iba a llegar el gol del San José. Falta de Adri, que conllevó cartulina amarilla, y que Iván Martín ejecutó al más puro estilo Milinko Pantic, para adelantar a los suyos. Los de chico hacían lo más difícil, adelantarse en el marcador, pero con 75 minutos por delante para conservar la ventaja.
Como le suele pasar cuando cobra ventaja en casa ajena, los cañameros dieron un paso atrás, o el Ventippo lo dio hacia adelante, tanto monta, pero el caso es que los de Casariche se adueñaron del balón y empezaron a llegar con facilidad por ambos costados, en los que la defensa cañamera, sobre todo en el flanco izquierdo, hacía aguas. Sendos remates de Bubu y Enrique, en posiciones clarísimas de gol, fueron salvadas por Linares, que se doctoraba en paradas imposibles y que hacía que los múltiples aficionados en el campo se llevaran las manos a la cabeza. Tal era el asedio, que Chico optó por mover el banquillo y tirar de los cambios volantes para meter en el campo a Joni y David Alfonso, y retirar del mismo a Iván Martín y Luis Cubero, en busca de recuperar el control de la pelota. Pero no lo logró, porque Bermu seguía haciéndose grande y dominando a su antojo la zona ancha, generando mucho peligro.
Justo cuando se cumplía el tiempo reglamentario de la primera parte, Bermu sacó un remate desde fuera del área que Linares despejó como buenamente pudo, cayendo el rechace a Bubu, que estaba donde tenía que estar, libre de marca, para empujar a la red el tanto del empate. Alegría local en las gradas cuando Romero Gómez indicaba el descanso, porque los aficionados olían la sangre y sabían que su equipo, en la segunda mitad, iría a la yugular cañamera.
En la segunda parte el ambiente se calentó. El público apretó y el árbitro notó la presión y exhibió falta de personalidad. De hecho, pitó penalti para el Ventippo en una jugada en la que su auxiliar tenía la bandera levantada por fuera de juego. Afortunadamente, rectificó y anuló su decisión. Eso sí, luego hubo algunas faltas clarísimas de los locales en las que se tragó el silbato, ante la desesperación del banquillo visitante, mientras cargaba de tarjetas al San José, que acabó con once amonestados, entre ellos, el entrenador y Josema, que era el portero suplente.
En la segunda parte, Linares volvió a salvar dos ocasiones muy claras, a la vez que el larguero, se alió con los cañameros para evitar el segundo tanto. Eso sí, en honor de la verdad, a partir del minuto 70 las fuerzas se equilibraron, a tenor de la salida del campo de Bermu y el cambio de banda de Selu, que se pasó a la izquierda tras el relevo de Antonio Haro. El dominio siguió siendo del Ventippo, pero el San José tuvo una clarísima, en una internada de Selu por su banda natural, en la que sacó un pase de la muerte a Luis Cubero que se desmarcó a la perfección entre los dos centrales y que, a ala hora de definir, en lo que suele ser una garantía, quiso picar la pelota por encima de Alberto y el balón se marchó por encima del larguero. El mayor de los hermanos Sánchez Aragón, Buyo, otrora gran goleador azulino y que está afincado en Casariche, donde jugó sus últimos años de fútbol, observaba desde la banda la jugada, quizás rememorando cuando era él quien remataba con la zamarra azulina.
En los últimos minutos, Romero Gómez se tragó el pito definitivamente cuando atacaba el San José y, algunas entradas de tarjeta clara, las resolvió sin ni siquiera pitar falta, mientras que la defensa cañamera evitó los acercamientos locales, que ya acusaban un poco el cansancio. Al final, un punto que se da por positivo pero que habrá que hacer bueno dentro de dos semanas -la próxima descansa- en el Municipal Alameda de Morón.