Cristóbal Blázquez (La Rinconada, 1960), ha ocupado importantes responsabilidades en tres anteriores legislaturas. Tras un parón de 8 años, se suma ahora a la nueva etapa de Gobierno.
Vuelve a ir en listas y a ser votado para concejal, ¿qué le hizo decidirse?
Entender que existe un proyecto ilusionante al que estoy convencido que puedo aportar mucho.
Y vuelve como número 2 del Gobierno, con la primera tenencia de Alcaldía y las funciones de portavoz. El alcalde ha depositado en usted mucha responsabilidad. ¿Qué encomienda le hace?
Combinar la micropolítica, el día a día de los vecinos, con el desarrollo de proyectos de largo recorrido y de calado en la definición de La Rinconada que queremos ser. Siempre muy cerca del sentir ciudadano, haciéndoles absolutos protagonistas de las decisiones que tomamos. Creo que es posible crear la ciudad de las oportunidades que anunciamos en campaña.
Además asume las competencias en materia de Urbanismo en un contexto político-económico en que parece que el suelo manda y en un municipio que es joya de la corona metropolitana. Sitúenos, ¿en qué momento estamos?
Tenemos el primer Plan General que cuenta con todas las bendiciones de la Junta. La Rinconada tiene mucho que aportar a la Gran Sevilla y en esa definición estamos ahora. A partir de ahí, el suelo dejará de mandar para que mande lo público y el interés colectivo en poner al servicio de la calidad de vida lo conseguido en el papel.
¿Cómo cree que desde el urbanismo se puede hacer política?
El control del suelo no es el fin, sino la herramienta para conseguir mejores cotas de bienestar.
En la definición del uso que demos al rico patriomonio de La Rinconada es donde se deja ver el tipo de sociedad por la que apostamos. Aquí, el modelo público y de dotaciones para todos, está claro.
En la modernización de La Rinconada prometida por el alcalde, usted tiene mucho peso, ¿cuáles son sus claves?
En lo concreto, hay tres fichas del PGOU que harán que la localidad de un agigantado paso de futuro: la regeneración y reconstrucción de la zona degradada del entorno del arroyo; la activación de la ronda Norte de circunvalación en La Rinconada; y la importante bolsa de suelo residencial reservada en San José Norte, donde al menos se levantarán 350 viviendas.
Y en lo abstracto, ¿cómo cree que el PGOU cambiará La Rinconada?
En positivo, no me cabe la menor duda. En 15 años, la Unión será una realidad consolidada, habremos finalizado los proyectos de conexión viaria y de creación de una red de comunicaciones aprendida de los errores de saturación de otras zonas. Con todo, en La Rinconada no habrá explosión demográfica. Creceremos en población pero nunca por encima de nuestras posibilidades.
En esta legislatura, Urbanismo y Medio Ambiente vuelven a fundirse en un solo área, ¿qué peso tiene lo verde?
Es parte de un todo, una simbiósis. No se concibe la toma de ninguna decisión urbanística sin que vaya aparejada de un visto bueno medioambiental. La clave está en la sostenibilidad, en aprovechar al máximo los recursos disponibles sin tener que acudir a nuevas fuentes agotables. Ésa es la máxima que nos autoimponemos porque somos conscientes de que hay que cuidar el Medio Ambiente a todos los niveles.
Dirige además uno de los proyectos que transformarán la cara de la localidad: el tratamiento integral del arroyo. ¿Qué hay de nuevo?
El tratamiento integral del arroyo es la principal medida medioambiental en la que trabajamos, pero es mucho más que eso: es una vía de comunicación y conexión de ambos núcleos y, de entrada, permtirá, por ejemplo, modernizar toda la red de saneamiento de la zona próxima al cauce.