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2-1: A perrillo flaco…

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El Rinconada pierde ante el Utrera B en el alargue, en un duelo de ida y vuelta en el que tuvo sus opciones y en el que acabó encajando un gol de carambola que le deja un punto de dieciocho

El Rinconada no pudo sacar nada positivo del San Juan Bosco de Utrera ante el equipo que es líder imbatido de la competición y que cuenta sus seis partidos por victorias. No fue una derrota merecida, ni mucho menos, aunque, en honor a la verdad, más por deméritos del Utrera que por capacidad blanquiazul.

Evidentemente, si ha ganado sus seis partidos y lleva pleno de triunfos debe ser muy bueno, pero la sensación ante los rinconeros fue la de un equipo muy joven que, aun teniendo calidad, comete muchos errores, deja huecos atrás y es muy batible. Quizás el mérito de los de Nando de la Rosa fuera que los de Alfonso Berlanga dieran esa sensación.

En cualquier caso, sea como fuere, el resultado fue el mismo que en los últimos tres partidos, es decir, derrota, y los rinconeros suman un punto y están sumidos en la zona del descenso, antes de recibir en el Ramos Yerga al Ventippo, otro rival poco adecuado para cambiar la dinámica –lo del calendario del Rinconada es para hacérselo mirar-. Dice un refrán popular que “a perrillo flaco, todo se le vuelven pulgas” y tal que así… si, como decía Valdano, el fútbol es un estado de ánimo, el del Rinconada, ahora mismo, está por los suelos.

De salida, los rinconeros llevaban a Justo, Estévez y Óscar, en una convocatoria de 17. Tres juveniles, a los que se sumaba Hugo, el último fichaje, que tuvo una participación testimonial. Joni, Segura y Colela, lesionados, Rupe y David López, con problemas laborales, no estaban en la citación. Urgen fichajes de manera urgente y, en los próximos días, el equipo presentará a Javi Corriente, el ex del Algabeño y del San José. Por algo se empieza, aunque necesita reforzar más demarcaciones. Para colmo, se lesionó Edu de la Hera y Estévez, que había salido poco antes para jugar por la diestra, tuvo que jugar toda la segunda parte a pierna cambiada. Por cierto, fue de las mejores noticias del Rinconada.

El duelo se jugaba en campo rinconero, el filial tenía la pelota, pero el Rinconada no sufría. El refuerzo de Junior junto a Charro y Jesús en la medular surtía efecto, los centrales estaban más arropados, las líneas más juntas y había menos espacios para los locales. En alguna ocasión, sobre todo de la mano de David Cuevas, peleón pero desacertado, el equipo trató de estirarse, pero Rafa fue un espectador en toda la primera parte. Fue precisamente en un balón que presionaba Cuevas, cuando el central cedió al portero que lanzó un contragolpe con un balón desde el arco. Alberto le ganó con demasiada facilidad la espalda a Edu de la Hera y se metió hasta la línea de fondo, donde Mario Cuder, en su intento de despejar, se metió el balón en su propia portería. Mala suerte, pero también otro gol que llega con un centro lateral tras ganar la espalda a los laterales, el auténtico talón de Aquiles del equipo.

El Rinconada acusó el golpe, pero no sufrió embestidas de los locales, que se veían cómodos con la mínima ventaja y tampoco exponían en exceso. Así, Japón Layosa indicó el descanso, pero poco antes se tenía que retirar Edu de la Hera, con un pinchazo en la parte posterior del muslo. Otra baja…

La segunda parte, como le ha ocurrido en casi todos los partidos cuando iba a remolque, suponía un revulsivo para los rinconeros, que trataban de asociarse, con sus limitaciones para crear peligro en la portería contraria. En el 53, esta vez sí, encontraron el premio. Fue en un córner que forzó David Cuevas, que sacó Junior al segundo palo para que un cabezazo dejara el balón muerto en el área chica desde donde Juanma empalaba al fondo de la red.

El empate le sentó bien al Rinconada, que, siguiendo, con Valdano, se animó y tuvo un par de acercamientos peligrosos que, sin acabar en ocasiones claras, si dejaron a las claras que la diferencia en la tabla no tenía nada que ver con lo que los de Nando exponían en el césped. El partido, conforme avanzaban los minutos se volvió de ida y vuelta y podía pasar cualquier cosa. Alfonso Berlanga refrescó a los suyos con seis cambios, mientras que Nando hacía encaje de bolillos retrasando un poco a Kaki para que ayudara en defensa. Los minutos pasaban y nadie se movía de sus asientos pues, sin ser un partido brillante, sí estaba pleno de emoción, sin un dominador claro y podía pasar cualquier cosa. Y en esa ruleta rusa al Rinconada le tocó perder. De nuevo, como ante el Torreblanca, de manera cruel, en el alargue y en una jugada rocambolesca. Una falta botada por Diego, no acertó a despejarla la defensa, le cayó a Chema, que, de primeras, golpeó el suelo, sin que nadie acertara a despejar. De segundas, el central tocó de nuevo el esférico que, tras rozar a un defensor, a cámara lenta, se fue colando en la red sin que nadie acertara a sacarlo. Demasiado castigo y nuevo golpe a la ya acuciante fragilidad anímica del equipo.

En los últimos minutos, con Juanma de palomero, el Rinconada no se pudo acercar. Japón Layosa pitó el final y el equipo se quedó roto en el césped, hasta el punto que entrenador y presidente saltaron a dar ánimos a los suyos. Crueldad extrema, pero en cifras, el equipo suma uno de dieciocho, está en descenso y viene el Ventippo. De película de terror. 

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