Temblaron las piernas y se esfumó el posible liderato
La presión ambiental agarrotó a los de Santi Aragón ante el Lora, que remontó el choque
Después de pasar por encima de La Liara en el último envite en el Leonardo Ramos, el Rinconada tenía ante sí la posibilidad de asaltar el liderato en un duelo directo ante el Lora, vigente primer clasificado.
Aunque todo el mundo tenía claro que no iba a ser fácil y se temía la presión ambiental que pudiera existir en el Campo Nuestra Señora de Setefilla, el Rinconada se presentó sin complejos, sabedor de su mayor potencial y su tremenda racha y, tras unos primeros minutos de tanteo, se adelantó en el marcador en una jugada en la que Negro ganó la espalda a la defensa y batió de tiro cruzado al meta Bermúdez.
El tanto blanquiazul calentó los ánimos de los muchos seguidores loreños que poblaban las gradas y la tensión comenzó a subir en el terreno de juego e inmediaciones hasta el punto que Santi Argón fue agredido por un aficionado.
Los rojiblancos empezaron a apretar y los rinconeros, en contra de lo que nos tienen acostumbrados, dieron un paso atrás, lo que significó firmar su sentencia de muerte. El Lora empezó a merodear las inmediaciones de la puerta de Campos que cada vez tenía más apuros para repeler los ataques locales. Poco antes del descanso, Ismael aprovechó un balón suelto en el área para poner las tablas en el marcador, resultado con el que se llegó al descanso. Tras la reanudación, el decorado no varió, salvo en el aumento de la presión de los aficionados, que hizo que uno de los jueces de línea, de apenas doce años, se olvidara de levantar la bandera, lo que dejó un claro fuera de juego sin señalizar que desconcentró a la defensa. En la siguiente jugada, fruto de ese desconcierto, Francis aprovechó para plantarse solo ante Ricardo, que había sustituido a Campos y batirle, culminando la remontada, que pudo ser más amplia si no es porque el arquero detiene un penalti absurdo cometido por Pozo que le costó, además, la segunda amarilla.
En el tramo final el Rinconada se dedicó a colgar balones y el Lora a perder tiempo. Negro pudo empatar, pero el marcador ya no se movería.