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0-5: El resultado habla por sí solo

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Debacle del San José, compuesto y sin título, vapuleado por un Ventippo que le pasó por encima

Quisiera empezar la crónica felicitando al Ventippo. El equipo de Casariche mereció el triunfo y el título, creyó en sus opciones desde el primer momento y fue un ciclón en el Felipe del Valle, además de certificarse como ‘bestia negra’ de los azulinos, después de dejarlo sin opciones de Play Offs hace dos campañas, de apearlos en las semifinales de los mismos el año pasado, y ahora de ganarles la final de la Fase Provincial de la Copa RFAF, a pesar de la renta de 0-2 que traían a su favor del partido de ida.

Pero, a mayores de todo eso y teniendo en cuenta que esto es La Rinconada Web, el análisis debe versar sobre lo que hizo, o lo que no hizo, el San José. Con la frialdad que da el paso del tiempo, que permite racionalizar los pensamientos y hacer un análisis más sosegado de lo acontecido, sin la pasión o la calentura del momento.

Recuerdo una conversación previa al encuentro en la que comentaba que la clave podía estar en los primeros veinte minutos. Si el San José era capaz de aguantar y le enseñaba los dientes a los de Pedro García Gambín, tendría sus opciones. Y de inicio, con los cañameros presionando en todo el campo a los visitantes, al contrario de lo acontecido en el último duelo liguero en La Puebla del Río, parecía que podían exhibir esa gallardía necesaria que seccionara cualquier conato de reacción visitante. Pero todo fue un espejismo, porque el San José se metió atrás y le regaló todo el campo a los de Casariche.

La defensa no estuvo fina, como tampoco las ayudas desde el centro del campo y Sebas, que siempre ejerce de salvador del equipo, no tuvo su mejor día. En el 17, Raúl Carrera hizo el 0-1, en un balón que nadie acertó a despejar y que le cayó en el interior del área para cruzar el remate. La maldición de los veinte minutos se cumplía, pero fue peor, porque, un minuto después, Juanlu aprovechaba otro balón suelto en el que defensa y portero cañameros hacían acopio de errores, para hacer el segundo tanto. Comenzaba así la leyenda del MVP del partido –firmó un póker de goles-, se igualaba la eliminatoria y dejaba al San José tiritando. Juanfran tenía la misma cara que Josito el día de los Play Offs, de no saber qué hacer. Un remate de Carlitos pudo cambiar el sino del partido, pero, en dos tiempos, la zaga visitante despejó el peligro. Quizás en esos detalles estuvo el partido.

Ya lo de encerrarse no valía. Y Cortés lo intentaba, al igual que Carlitos, que eran los que trataban de echarse al equipo a la espalda. También lo intentaban Ceballos y Alexis, pero la entidad del partido sobrepasaba su juventud. En estos casos es en los que se valora la experiencia que los cañameros han dilapidado a golpe de bajas. Y así avanzaba el partido, con los locales haciendo un quiero y no puedo, y los visitantes digiriendo la ventaja y esperando para asestar el golpe de gracia.

No es que hubiera muchos aficionados, pero en ese momento, cuando empezaban a encararse los diez últimos minutos de la primera parte, ninguno de los que estaba en el campo hubiera apostado por los de Juanfran. Y acabaron por tener la razón, con el tercer tanto, obra de nuevo de Juanlu, en el minuto 41. Sin acabar la primera parte, el Ventippo ya había volteado la eliminatoria. Cuántas similitudes con las famosas semifinales de los Play Offs. Aunque, eso sí, se quejaban los azulinos de que Juanlu había partido en fuera de juego.

En el descanso, los más optimistas se aferraban a que un gol cañamero forzaba los penalties, pero otras voces más pesimistas –o realistas, visto lo visto-, se marchaban del campo porque “ya hemos sufrido bastante”. Y eso que, para ver el partido, incluso los socios, tuvieron que rascarse el bolsillo. Supongo que los rectores cañameros tendrán sus razones, pero, en opinión de quien escribe, con lo que lleva tragado la afición cañamera esta temporada, este partido no merecía que los hiciesen pasar por taquilla. Así pensaba también Joaquín Berenguer, ex presidente del club presente en el partido, que anunciaba, de manera oficial, que se va a presentar a las elecciones el próximo verano, una vez finalice el mandato de José María Rojas.

En la segunda parte se cumplieron los vaticinios de los más agoreros. Juanfran quiso dar entrada a lo más ofensivo que tenía en el banquillo –que eran Selu, Joaqui y Luis Cubero, que volvía de una lesión-, pero era demasiado tarde. El San José estaba agarrotado y el Ventippo iba en moto. Haciendo el símil de los videojuegos, la flecha cañamera miraba hacia abajo en rojo sangre, mientras la de los de Casariche apuntaba al cielo.

Mientras el San José trataba de aferrarse a las opciones que les daban aún las matemáticas, Juanlu se aprovechó de un error grosero de Sebas para hacer el cuarto. El fallo del que, sin duda, hasta la fecha, es el mejor jugador del equipo azulino, era el más claro ejemplo de que se había entregado la cuchara.

Este tanto sacó definitivamente del partido al San José, incluso hubo algunas entradas feas de los cañameros, que bien pudieron acabar en inferioridad de no ser porque Fernández Lozano no quiso agrandar el castigo. Eso sí, en una contra, Juanlu, que seguía a lo suyo, firmó el cuarto de su cuenta particular y el quinto de su equipo, para redondear una remontaba sonrojante a los del Felipe del Valle, que andaban como locos porque llegara el final.

Tras el pitido final, el presidente de la Federación Sevillana de Fútbol, Pedro Borrás, y el delegado de Deportes del Consistorio, Francisco José Rodríguez, entregaron las medallas de su subcampeón al San José y la Copa que acredita como vencedor al Ventippo. Deportividad absoluta de los cañameros, que esperaron para hacer el pasillo al campeón y que ya sólo piensan en la Liga, en la que tienen que mirar arriba para no complicarse la vida. Fichen un delantero, por favor.

Y para terminar, no puedo olvidarme de Agustín Bermudo, ‘Melli’, que nos dejó el día antes del partido, por el que se guardó un emotivo minuto de silencio y al que toda la familia deportiva de la localidad –Rinconada, Esfubasa y, por supuesto, San José- rindieron homenaje. Que la vida te sea leve, amigo, y el más sentido pésame y toda la fuerza del mundo para su familia. Descanse en paz.

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