Andrés sufre una enfermedad degenerativa, cuyo tratamiento es muy costoso. El deporte se vuelca para sufragar parte de los gastos
Ajeno a la enfermedad que sufre, sonriente y con un balón en las manos firmado por todos los jugadores del Rinconada y el San José, Andrés se lo pasó en grande, mientras los conjuntos locales medían sus fuerzas. Junto a él, su familia, en cuyos rostros se mezclaba la gratitud por la solidaridad de la gente y la preocupación por la gravedad de la adrenoleucodistrofia, una extraña dolencia hereditaria de la que sólo hay cinco casos en España y que provoca una degeneración neurológica progresiva.
Si usamos el cine como Vademécum, esta enfermedad es la que padecía el hijo de Susan Sarandon y Nick Nolte en el filme El aceite de la vida. Sólo que la cura no radica en un óleo milagroso, sino en un tratamiento experimental y muy costoso que sólo se dispensa en el hospital Saint Vicent de Paul de París.
Muy costoso
Sus padres son trabajadores y no pueden asumir los costes del tratamiento. Es ahí donde entran todos los rinconeros, un pueblo solidario por naturaleza. Y, entre ellos, por supuesto, la familia deportiva de la localidad, que ha puesto los medios a su alcance, sin escatimar esfuerzos, en darle a Andrés la oportunidad de la vida.
El ejemplo que dieron rinconeros y cañameros cuando saltaron al Leonardo Ramos debe marcar el camino para que, con la aportación de todos, la cuenta número 2071 0814 72 0179127054 de Cajasol ingrese los fondos necesarios para que se produzca el milagro y Andrés, que, con seis años, seguro que no sabe ni pronunciar el nombre de su enfermedad, utilice el balón que le regalaron para marcarle un gol por la escuadra a la adrenoleucodistrofia y, para celebrarlo, se funda en un abrazo, con dedicatoria incluida, con todos y cada uno de los rinconeros por contribuir a su curación. Andrés permanecerá en Paris tres meses como mínimo, que es el tiempo que dura el tratamiento, donde será sometido a una terapia sI paga la Seguridad Social (150.000 euros). Suerte