Érase una vez...un inventor
Julio Díaz ha patentado un sistema para generar energía en el agua basado en el principio de Arquímides. Su objetivo: que las empresas se interesen por su mecanismo y lo utilicen para mejorar el medio ambiente
"Si sumergimos un balón en el agua y lo mantenemos con los pies, éste emerge hacia la superficie y esta fuerza se podría utilizar para producir energía". Aunque a muchos les suene esta explicación, basada en el principio de Arquímides, a una clase de física del colegio, no lo es. Se trata del mecanismo que el rinconero Julio Díaz ha patentado para generar energía sin ningún coste ni impacto medioambiental.
Entre planos y cuadernos llenos de números, explica entusiasmado que "ése empuje emergente lo podemos aprovechar mediante un generador eléctrico de manera que podamos volver a sumergir ese balón en su mismo punto de inmersión para repetir el proceso y volver a aprovechar la energía".
Con esta idea, que consiguió patentar en el mes de diciembre, se podrían obtener multitud de aplicaciones y versiones diferentes en función del lugar y el tamaño. Llegar a este punto le ha costado, según explica, años de trabajo y preparación. Este funcionario ha convertido la física en su gran pasión y, de hecho, le dedica casi 12 horas a trabajar en diferentes proyectos que tiene en mente, todos para mejorar la calidad de vida de las personas y contribuir a la sostenibilidad del medio ambiente.
Julio señala orgulloso que su invento aporta muchas ventajas con respecto a otros sistemas conocidos. Minimizaría el impacto medioambiental de la energía hidráulica, por ejemplo, así como la necesidad de agua embalsada. "Este mecanismo es muy efectivo pero...¿qué ocurriría en épocas de sequía?" se pregunta el inventor. Asimismo, en el caso de la energía mareomotriz, que tiene un gran impacto medioambiental, lo disminuiría al poder ser construido en acantilados inaccesibles.
La energía fotovoltáica, tan beneficiosa hoy en día, tiene, a su juicio, un factor de carga y un coste de instalación muy superior. Al igual que esta, la eólica supone un gran impacto paisajístico, que se evitaría con el sistema que propone Julio Díaz.
El sueño de este inventor es que las empresas privadas consideren su idea y empiecen a utilizarla. De hecho, ya se ha puesto en contacto con la Agencia Andaluza de la Energía, y Endesa, entre otras, para que estudien su viabilidad.
Pero esta no es la única idea que este rinconero quiere aportar a la sociedad. Presume también de haber resuelto a lo largo de los últimos años otros sistemas, que están pendientes de ser patentadas. Entre ellos se encuentra un grifo ahorrador de agua, una bombilla eterna de bajo consumo y una vivienda ecológica y energéticamente autosuficiente.
Además, tiene en estudio una anestesia electrónica, un desalinizador de agua y un mecanismo de detección de manantiales subterráneos, entre otros.
Julio Díaz asegura ser un hombre comprometido con la sociedad en la que vive, que diariamente estudia soluciones para los problemas cotidianos. "Cada vez que encuentro un problema sin resolver en nuestro alrededor, en lugar de pasarlo por alto empiezo a pensar en su solución", detalla. En concreto estudia la forma de generar energía eléctrica sin ningún coste en países subdesarrollados para autoabastecerse.
"La gente no es consciente de esto, pero con el método que propongo de crear energía podrían resolverse mucho problemas en España, pues tenemos un gran déficit de energía eléctrica.