La Capilla de la Hermandad acogió la proclamación del XXIX Pregonero de los Dolores Gloriosos, arropado por su familia, hermanos, cofrades y representantes de la vida religiosa e institucional de La Rinconada
Hay encargos que llegan después de años de camino y vivencias. Carlos Jiménez Juan afrontará el próximo 14 de septiembre uno de ellos: poner palabras a la devoción de La Rinconada por Nuestra Señora de los Dolores.
La Capilla de la Hermandad de los Dolores acogió su proclamación como XXIX Pregonero de los Dolores Gloriosos en una noche en la que el templo se quedó pequeño. Hermanos, cofrades y representantes de las hermandades de La Rinconada llenaron la capilla para acompañar al pregonero en uno de los primeros grandes actos de las Fiestas Patronales.
Junto a ellos estuvieron el párroco, el hermano mayor de la Hermandad de los Dolores, Ramón Perza y la representación de la Corporación municipal, a través de los delegados de Fiestas Mayores, Rafael Reyes y Silvia Torres.
Una estampa que acompañó las primeras palabras de Carlos como pregonero y que sirvió también para mostrar hasta qué punto el encargo está ligado a su propia historia.
“Puedo decir con orgullo que me he criado entre estos antiguos muros que hoy nos acogen”, reconoció durante su intervención.
La proclamación estuvo precedida por la firma del convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de La Rinconada, a través de la Delegación de Fiestas Mayores, y la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, destinado a respaldar la celebración de los actos y cultos de las Fiestas Patronales.
La familia tuvo un protagonismo especial durante la proclamación. Sus padres y sus hijos fueron los encargados de participar en la entrega de las pastas que albergarán el pregón, reuniendo simbólicamente alrededor de Carlos a tres generaciones.
Su padre recordó una trayectoria de “treinta y cinco años” estrechamente vinculada a la vida cristiana y a aquellos mismos muros de la capilla, pero puso especialmente el acento en la continuidad de ese camino.
“Lo importante es ese compromiso de fe cristiana que estás transmitiendo a tus hijos”, señaló, destacando también cómo esa forma de vivir la fe se extiende a sus amistades y a su entorno más cercano.
Carlos Jiménez de Juan recibió la proclamación consciente de que el encargo trasciende sus propias vivencias.
“Recibo este nombramiento con una enorme emoción, pero también con la responsabilidad que supone poner voz a unos sentimientos que pertenecen a todo un pueblo”, expresó.
Su punto de partida quedó especialmente resumido en una de las frases de la noche:
“Hablar de la Virgen de los Dolores es hablar de La Rinconada y de sus tradiciones y, sobre todo, de la fe y la devoción de tantas generaciones que han encontrado en Ella consuelo, esperanza y amparo”.
El futuro pregón tendrá inevitablemente una importante carga personal y familiar. El propio Carlos recordó que su vinculación con la Hermandad viene también heredada de generaciones anteriores, relacionadas de una u otra forma con la corporación y con la propagación de la devoción a la Patrona.
Pero su intención será utilizar esa experiencia propia para intentar reconocerse también en los sentimientos de tantos rinconeros.
“Sé que las palabras que pronuncie el próximo día 14 deberán nacer del corazón”, aseguró.
Un pregón con el que pretende expresar “una pequeña parte” de todo lo que Nuestra Señora de los Dolores significa para él y para el pueblo, encomendándose a la Virgen para que sus palabras sean “dignas de Ella y de este pueblo”.
El delegado de Fiestas Mayores, Rafael Reyes, tuvo también palabras para Carlos Jiménez de Juan durante su intervención.
“Será un placer oírte, estoy seguro”, afirmó, antes de destacar “los firmes puntales de tu fe cristiana” y sus “profundos sentimientos doloristas”.
Reyes trasladó además públicamente el apoyo de la institución municipal ante el reto que tiene por delante.
“Todo el cariño del Ayuntamiento de La Rinconada, que es tu casa, y todo el empuje para afrontar la hermosa labor de disertar y poner voz a lo que los rinconeros y las rinconeras sentimos en este mes de septiembre”, señaló.
Una idea que enlazó con la propia concepción de las Fiestas Patronales como uno de los grandes momentos de encuentro del municipio.
“Septiembre es reencuentro, son abrazos, es convivencia”, recordó Rafael Reyes durante una intervención en la que puso en valor también el trabajo de la Hermandad, la parroquia y todas las personas que hacen posible cada año la celebración.
La proclamación del pregonero llega con los actos de la Hermandad ya en marcha.
El calendario comenzó el pasado lunes 31 de agosto con la celebración de la Salutación y bajada de Nuestra Señora de los Dolores, una de las estampas que anuncian cada año la llegada de los días grandes.
La Dolorosa se encuentra ya sobre sus andas, preparada para su traslado a la Parroquia de Nuestra Señora de las Nieves, y luce para esta ocasión uno de los estrenos de las Fiestas Patronales: una nueva saya donada por un grupo de hermanos, que pasa a incorporarse a su ajuar.
El 14 de septiembre Carlos Jiménez de Juan ocupará el atril como XXIX Pregonero de los Dolores Gloriosos. Un día después, La Rinconada celebrará la festividad de su Patrona. Para entonces quedarán atrás la proclamación, las pastas y aquellas primeras palabras pronunciadas ante una capilla repleta de cofrades.
Será el momento de escuchar cómo suenan una historia familiar, treinta y cinco años de vivencias y una vida ligada a la Virgen de los Dolores cuando todo ello se convierte en pregón.