Crece la leyenda local con el octavo título
El Soderin Rinconada certificó el triunfo en el Campeonato de España con su victoria en Xátiva (3-4) en un duelo apasionante que coronó en la elite, por sexta vez consecutiva, a los pupilos de Antonio Molina
El Club Bádminton Soderin Rinconada se coronó en Xátiva Campeón de España por octava vez, sexta consecutiva, ante un rival que nunca inquietó a los pupilos de Antonio Molina. Tras el 5-2 del partido de ida, el título estaba muy cerca, al igual que el billete para disputar, del 11 al 15 de junio, el Campeonato de Europa en Moscú.
En el dobles mixto, Rafa Fernández y Laura Molina sufrieron más de los esperado ante Inma Aparicio y Javier Cardós, hasta el punto de que cayeron en dos sets, 21-17 y 21-19. El segundo choque era el dobles femenino, en el que el preparador del Soderin no tenía muchas esperanzas. Ana Aja y Laura Molina, esta última con molestias a causa de una contractura en el cuádriceps, no tuvieron opciones ante la pareja formada por Sandra Chirlaque y Ana Ferrer. Perdieron por 21-5 y 21-14. En paralelo, la pareja masculina, integrada por Rafa Fernández y Alejandro Barriga empezaba a arreglar el desaguisado. Se imponían en el primer set por 9-21 a Jaime Puchalt y Luis Calvo, y certificaban el triunfo en el segundo por 13-21.
Casi en el ecuador, el marcador registraba un 2-1 para los valencianos, a falta de los compromisos individuales en los que los rinconeros tenían tres puntos asegurados. El éxito se presagiaba, pero los visitantes no querían ganar sólo por el impulso que traían del partido de ida. Querían hacer disfrutar a sus aficionados y celebrar su pase a la Copa de Europa con un triunfo holgado.
En los primeros cruces individuales se certificó el campeonato, con el punto de Bin Xin, que se impuso a Sandra Chirlaque por 21-16, 14-21 y 18-21. Alejandro Barriga acusó el cansancio y, aunque se impuso en el primer parcial, acabó perdiendo ante Luis Siles por 12-21, 25-23 y 22-20.
El marcador registraba un 3-2 para los locales pero la situación era claramente reversible, ya que el potencial de Richard Vaugham y Filipa Lamy era infinitamente superior al de sus rivales, Jaume Puchalt y Ana Ferrer. El alirón era cuestión de tiempo. La portuguesa comenzó con más problemas, pero Vaughman dejó claro desde el inicio que el triunfo era rinconero. Venció claramente por 7-21 y 3-21. Por su parte, Lamy, con el equipo ya celebrando la victoria, acabó ganando por 16-21, 21-19 y 14-21. La leyenda crece.