La artista plástica Isabel Valle Ayllón lleva al espacio urbano ‘Los besos en el pan’, un homenaje a la autora madrileña y a su visión de la vida de barrio, la memoria cotidiana y los afectos que nos sostienen
El Museo Urbano de La Rinconada continúa creciendo y lo hace vinculando las artes visuales con la literatura y el fomento de la lectura dentro de la estrategia cultural relacionada con la candidatura de La Rinconada a Ciudad Creativa de la UNESCO por la Literatura. Así, los libros salen de las estanterías para encontrarse con la ciudadanía y la literatura se convierte en paisaje.
Si recientemente se inauguraba el mural de Alicia en el País de las Maravillas en el Centro Ocupacional de Torrepavas, ahora es la calle Madrid, en pleno corazón de esta vía central, donde un nuevo lienzo urbano dedicado a la escritora madrileña Almudena Grandes se suma a esta “pinacoteca callejera” del municipio.
La artista plástica Isabel Valle Ayllón firma este nuevo mural inspirado en ‘Los besos en el pan’, una de las novelas más humanas de Almudena Grandes, en la que retrata la vida cotidiana de un barrio a través de las pequeñas historias de quienes lo habitan.
“La elección de la obra y de su ubicación no es casual. Una novela que habla de Madrid y de la vida de sus barrios encuentra ahora su lugar en nuestra calle Madrid, estableciendo un hermoso diálogo entre literatura, espacio público y memoria. Almudena supo contar la verdad de las calles como nadie”, explica la delegada de Cultura, Raquel Vega, que además adelanta que este mes se reunirá el jurado de los Premios Nacionales ‘Almudena Grandes’ (2026) “para seguir honrando su legado, presidiendo la entrega el poeta Luis García Montero”.
‘Los besos en el pan’ habla de vecinos que se conocen, de pequeños comercios, de familias, de mayores y jóvenes; de dificultades compartidas, pero también de solidaridad, resistencia y de esa red invisible de afectos que consigue que un conjunto de calles se convierta en un lugar al que sentir que pertenecemos.
Isabel Valle traslada ese universo al espacio urbano y transforma un elemento cotidiano de la calle en un lugar para detenerse, mirar y recordar. El muro se convierte así en relato y, al mismo tiempo, en una invitación a acercarse a la obra de Almudena Grandes.