Cuando la ciudad es el lienzo
Son jóvenes pero saben muy bien lo que quieren: expresar sus emociones y reivindicaciones a través de la pintura sobre la pared. Para ellos el graffiti es un arte urbano, nada de vandalismo, y piden ayuda para poder trabajar en lugares autorizados. Hace unas semanas pintaron el muro del colegio Guadalquivir
Ellos saben muy bien cómo aprovechar el espacio urbano. Da igual el tamaño de la pared y sus condiciones físicas. Son artistas del color a presión o, como ellos mismos se llaman, 'escritores'. Anerka (José), Alb (Alberto), Slam (Jesús), Theo-Magma (Miguel Ángel), Eme (Julio) y Enzo (Rafael) han estado pintado la tapia del colegio Guadalquivir con motivos infantiles y educativos para dotarla de expresividad y dinamismo. Y es que para ellos una pared blanca es eso: un lienzo en el que expresar todas sus emociones y reivindicaciones.
El grupo está formado por jóvenes de entre 20 y 24 años que comenzaron a hacer graffitis hace cinco años e incluso ocho en algunos casos. Según ellos, "nadie te enseña a pintar en una pared, lo vas aprendiendo de mirar, fijarte bien y probar tú mismo", comentan. José, el más pequeño, asegura que "empecé por curiosidad y ahora lo veo como una expresión artística más que me encanta y quiero seguir practicando hasta llegar a lo más alto si es posible".
De hecho, todos tienen trabajos o quieren tenerlos relacionados con el arte. Los hay que estudian diseño gráfico, bellas artes, e incluso alguno hace tatuajes.
Todos coinciden en que aún queda mucho camino por recorrer para que la gente entienda que se trata de hacer arte, pues muchos lo ven como un acto vandálico. "Nosotros pintamos en lugares permitidos, por ejemplo en Diversia hemos estado tres años seguidos haciendo graffitis y nos llaman de muchos sitios para decorar las paredes", continúa José. De hecho, en pocos días el grupo irá a Cádiz y la semana pasada estuvieron también en Brenes. Para el próximo curso esperan que el AMPA Pluma y Papel, organizadora de esta actividad en el colegio Guadalquivir, les vuelva a permitir seguir decorando las paredes del centro.
No es casual que se haya unido este grupo de jóvenes. Todos comparten manera de vestir y filosofía de vida. Para José, "lo nuestro es un estilo de vida". Escuchan el mismo tipo de música (el hip-hop) visten con ropa ancha y deportiva y gorras y han encontrado en los muros de las calles una manera de comunicarse con el mundo y reivindicar, pues en casi todas sus creaciones predomina la protesta.
Como toda obra de arte, el trabajo que supone realizar un graffiti de calidad es muy grande. El proceso tiene varias fases, de hecho, en el colegio Guadalquivir han estado dos días durante siete horas cada uno de ellos. "Al principio se creó mucha expectación porque los vecinos no sabían muy bien lo que hacíamos, pero creemos que el resultado ha merecido la pena y les ha gustado bastante", explican. Están muy satisfechos con el resultado y esperan seguir teniendo ofertas para desarrollar esta manifestación artística.