Dos árbitros nefastos impiden a los de Dioni Arroyo puntuar ante el Guillena y el Huévar
Sedeño toca la pelota ante la mirada de Melli en el choque ante el Huévar.
Demasiado bien le iban las cosas al Rinconada con los árbitros. Ya, incluso los propios protagonistas, se extrañaban de que no les hubieran escamoteado ningún punto. Pero los trencillas aparecieron en los partidos más importantes para los de Dioni Arroyo. Primero, en el Municipal de la Vega donde, por cierto, tras una treta bastante antideportiva de los locales, tuvieron que jugar en albero. Aún así, los rinconeros fueron mejores y superaron a su rival, pero no pudieron hacer lo propio con el colegiado Mije Delgado y con su auxiliar. Al Rinconada le robaron dos goles legales por fueras de juego inexistentes y le expulsaron a Samu por simular un penalti cuando tropezó tras lanzar a portería sin que hubiese nadie junto a él. En ese choque, los guilleneros se habían adelantado por medio de Diano, cuando se cumplía el primer minuto de juego. Pero los de Dioni Arroyo se metieron en el partido y igualaron la contienda gracias a Andrades, que, posteriormente, anotaría dos goles más que se fueron al limbo. Entre ambos, Faeco se había aprovechado del desconcierto rival para poner el 2-1 en el marcador que, a la postre, sería definitivo.
Normal que, cuando acabó el encuentro, el trío arbitral se dirigiera al vestuario entre saludos y felicitaciones del público local.
Si quieres caldo...
Los fallos arbitrales no terminaron ahí, sino que se prolongaron en el partido ante el Huévar, que se jugó en Santa Marta por la resiembra del Leonardo Ramos.
Tras una buena primera parte de los locales, con dos claras ocasiones de Sedeño y José Carlos que, a punto estuvieron de acabar en gol, llegó la primera jugada polémica del partido: Javi retiene el balón en el frontal del área durante cinco segundos, saca un centro raso a Beni, que está en fuera de juego, llega Antoñito, que toca el balón y López Segura pita penalti, que transforma Saúl.
En la segunda parte, tras dos postes locales, Beni, en fuera de juego, hizo el segundo y definitivo gol visitante ante la cara de póker de la afición rinconera.
Ver para creer.