Israel y Buyo fueron expulsados y faltarán ante el Baena, por lo que Santi Aragón se queda sin delanteros
David Losada, que cuajó una actuación sobresaliente ante el San Juan y el Montilla, se va de dos vinateros.
A las alturas de temporada en la que está la Primera andaluza no deja de ser una anécdota y el sueño del ascenso, del retorno a Tercera, es todavía utópico. Pero lo que está claro es que los puntos que ha conseguido el San José ya no se los quita nadie. Que con tres victorias más se certifica prácticamente la permanencia, objetivo inicial del equipo y que la dinámica de victorias es tan buena que la comunión entre la directiva, cuerpo técnico, jugadores y afición es equiparable a la de aquel equipo que ascendió en el Carranza.
Nadie lo diría con los problemas internos que azotaron al conjunto hace dos meses.
Avisaba Santi Aragón de que, si se ganaban los dos últimos encuentros, el objetivo se transformaría y los cañameros serían candidatos a subir de categoría.
Y ambos se ganaron.
Primero en San Juan, donde el conjunto ridió a gran altura, manejó los tempos del envite, tuvo paciencia y aprovechó su oportunidad gracias a un zapatazo desde la frontal de David Losada, que está que se sale y que ha crecido con el nuevo míster en el banquillo.
Más complicado resultó el duelo ante el líder, Montilla, en el Felipe del Valle. Y eso que el choque se encarriló mucho antes. Y es que, en el minto 50, el San José ganaba por 3-0 gracias a dos goles de Buyo, el primero tras beneficiarse de una gran jugada de Losada y el segundo dando una lección de astucia a la zaga cordobesa, de velocidad de reacción y de goleador de área. Entre ambos, el capitán, Maldonado, que estuvo enorme todo el partido, se había sacado un disparo desde la frontal que había dado la tranquilidad necesaria cuando más apretaban los vinateros.
Pero los azulinos tenían a doce jugadores adversarios, ya que el colegiado Caucelo Sase, machacó a tarjetas a los de Santi Aragón y mermó su potencial hasta reducirlo a nueve futbolistas tras expulsar a Israel (42’) y Buyo (75’), que manchó su inmaculado partido con un par de exageradas caídas que le costaron la segunda amarilla.
En estas, el Montilla había recortado distancias por medio de Espejo y Sergio Páez y tenía por delante 16 minutos para darle la vuelta al 3-2 que registraba el marcador ante nueve jugadores.
Pero los cañameros no estaban dispuestos a tirar por tierra su excelente trabajo y dieron una lección de casta, sufrimiento, compromiso y heroicidad que les permitió mantener el resultado y situarse líderes en solitario antes de la visita del Baena al Felipe del Valle el próximo domingo. Para quitarse el sobrero, sí señor. Chapeau.