Israel no jugó ante el Camas y el Marinaleda al estar lesionado, pero ante los aljarafeños volvió David Losada
Cuando el Barcelona perdió en el Camp Nou frente al Espanyol, el técnico azulgrana, Pep Guardiola dijo que su equipo “volvería a ganar, a correr y a luchar” y que, “aunque no sería fácil, las opciones estaban vivas porque nadie había sido mejor sobre el campo que los blaugranas”.
El San José es el Barcelona de la Primera Andaluza. Nadie le supera en calidad, sacrificio y experiencia sobre el terreno de juego. Nadie es mejor que él ni más firme candidato a llegar a Tercera. Sólo hace falta que el equipo se convenza de sus opciones y destierre, de una vez por todas, el victimismo de las últimas semanas, la paranoia moral que ha lastrado a los de Santi Aragón a raíz de la derrota en Utrera y recupere la fe en su juego.
Los cañameros perdieron con el Camas (0-1) en un envite que se hubiera ganado 99 de 100 veces disputadas. Los aljarafeños sólo lanzaron una vez a puerta y los azulinos desperdiciaron innumerables ocasiones. Si a ello añadimos el daño que causó la derrota en Marinaleda, con un resultado engañoso y dos juveniles sobre el terreno de juego, concluimos que la empanada es temporal y que sólo llega hasta el partido frente al Belmezano.
El San José tiene a su Messi particular en David Losada, a su cerebro Xavi en Maldonado, a la fuerza incansable de Touré Yayá en Israel y a la garra y el coraje de Puyol en Pozo. Y podríamos seguir con paralelismos entre muchos otros jugadores pero la idea está clara: los mimbres existentes dan para lograr el objetivo y los refuerzos invernales otorgan profundidad a una plantilla cuya única pega era la de ser excesivamente corta.
Muchas veces el fútbol es un estado de ánimo y lo que deberían plantearse los cañameros es mejorar el plano anímico porque, una vez conseguido eso, el equipo volverá a sumar de tres en tres y no habrá rival, por poderoso que sea, capaz de hacerle hincar la rodilla.
En la primera vuelta había contrincantes que metían miedo y que no pudieron hacer más que rendir pleitesía al entonces líder, que se ganó su condición por méritos propios. Hoy día, quienes están arriba están de prestados, porque ninguno puede decir que es mejor que la escuadra de Santi Aragón y sus baches ante Pilas, Paradas o Utrera confirman el vértigo que se siente cuando se está en lo más alto.
La plaza de campeón depende del San José, y si el quiere, nadie se la podrá quitar, así que, a demostrarlo sobre el césped.
¿O de verdad alguien se cree que el Real Madrid va a ser capaz de remontar la renta al Barcelona?