Reduce a la mitad el precio de los abonos y da preferencia a los futbolistas de la localidad manteniendo el objetivo del ascenso. Pascual García será el nuevo técnico blanquiazul
La pasada semana el nuevo presidente del Rinconada, Juan Luis Bravo, desgranó su proyecto en una Asamblea extraordinaria, que sirvió también de rueda de prensa improvisada para los medios de comunicación.
En ella, el mandatario explicó que piensa trabajar por aligerar la deuda que pesa sobre la entidad, que quiere ascender con el primer equipo y organizar la cantera para que dé sus frutos a medio plazo.
Y todo ello haciendo que a los socios les cueste menos. Concretamente, la mitad, pues la nueva directiva ha bajado el precio de los abonos a 20 euros, que permitirán, además, participar en un sorteo de una camiseta cada fin de semana y que el nombre del socio en cuetión se lea en la nueva elástica blanquiazul, sin olvidar un detalle aún por concretar y que entrañará el propio abono.
“Si hacemos cuentas, ver al Rinconada costará más o menos un euro por partido, por lo que el dinero no podrá ser una excusa para no acudir al Leonardo Ramos”, declaró Bravo a los socios congregados en el Salón El Rancho.
Pero las medidas para potenciar el incremento de público en los partidos no quedan ahí, ya que la idea de los nuevos rectores del club es crear un plantel casi íntegramente local. “La gente de aquí va a poder demostrar su valía porque queremos que el 90 por ciento de los jugadores sean de la localidad”, siguió el mandatario, quien aseguró que “el primer equipo aspirará a lo máximo, pero la meta principal será estructurar la cantera para nutrirnos de ella a medio plazo”.
Bravo, que presentó una directiva amplia, joven y con mucha ilusión, descartó la continuidad de Dioni Arroyo al frente de la dirección técnica del equipo por “falta de acuerdo deportivo”.
El nuevo técnico será Pascual García, que la pasada campaña estuvo de ayudante de Francis Muñoz en el Camas de Primera Andaluza, lo que completa la apuesta valiente de la entidad. Quien no arriesga, no gana.