La nueva rotonda de esta vía permite una conexión de tráfico permanente con el casco antiguo y elimina las últimas barreras físicas que impedían la libre circulación entre ambas márgenes del arroyo Almonazar
La nueva rotonda que sustituye al histórico puente de la calle San José pone fin al plan alternativo de circulación de vehículos que hasta la fecha se venía realizando. A partir de ahora se reestablece la normalidad del tráfico y se crea una nueva vía de comunicación entre esta zona y la calle Virgen del Pilar. Las obras han sido ejecutadas durante el verano "aprovechando la reducción en el volumen de circulación diaria, lo que ha agilizado su finalización antes de la fecha prevista", como explica el alcalde, Javier Fernández, quien además "agradece la comprensión y paciencia que vecinos y conductores están demostrando en la intensa intervención que en la zona hemos desplegado".
Y es que esta rotonda se enmarca en el conjunto de obras diseñadas para la regeneración de la trama urbana que tiene en el soterramiento del arroyo Almonazar su máxima expresión. En este punto, la demolición del puente-una de las escasas pasarelas que comunicaban ambos márgenes-, ha dejado paso a una rotonda vertebradora de la circulación, a la permeabilidad total y a la integración de la zona más antigua del barrio de San José. Las obras de urbanización continúan en el trazado del arroyo.
En paralelo, desde el pasado mes de julio la calle San José soporta una profunda reforma en los servicios básicos. La transformación de la vía incluye un punto de recogida y bombeo de aguas sucias desde la calle Toledo hasta la intersección de la calle Bética con la San José a donde irán a parar los tres colectores que había y unificará de esta forma los vertidos.
El tiempo estimado por el Ayuntamiento para la finalización de las obras es de unos tres meses. Por el momento ya se ha instalado el colector principal hasta Virgen de la Esperanza.