Desde Nueva Zelanda hasta los Andes, pasando por noventa países y seis continentes. Es la Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia y cuenta entre sus filas con Luis Silva García, director sanitario de esta acción y un rinconero solidario
"He visto a más gente maravillosa que cruel y egoísta". Así piensa Luis Silva, un enfermero de Urgencias que sigue creyendo en el ser humano y que su voz puede ser escuchada.
Este "humanista", así se define a sí mismo, lleva desde que tenía 17 años, ayudando a los desesperanzados de un mundo que a veces parece haber perdido cualquier rastro de sensibilidad. Su disconformidad lo ha llevado a cooperar en Camerún, Senegal, Colombia, Brasil, Marruecos y, por supuesto, en su propia tierra. Ahora ese mismo deseo de actuar lo lleva a ser el director sanitario de la Primera Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, acción a la que también se ha adherido el Ayuntamiento de La Rinconada. "Lo hago por una cuestión muy personal, como una necesidad de dar sentido a la vida, respuestas a cosas que no funcionan, porque no estoy conforme con el mundo que se está construyendo".
Los datos no dejan lugar a dudas, sólo el 10 por ciento de lo que se gasta en armamento resolvería el hambre en el mundo, "imagina lo que podría hacerse con el 30 o el 50 por ciento".
La marcha comenzará el 2 de octubre en Nueva Zelanda, aniversario del nacimiento de Gandhi y declarado por Naciones Unidas "Día Internacional de la No Violencia" y finalizará noventa días después en la cordillera de Los Andes. Tres largos meses de viaje que pasará por todos los climas y estaciones y que tiene un fin muy claro: "aumentar la conciencia social de un mundo en paz".
A los incrédulos, a aquellos que piensen que no es posible y que no servirá de nada tanto esfuerzo, Luis les da un mensaje: "La historia no se para en ningún momento, hacemos esto hoy porque en un momento dado hubo un Gandhi y un Luther King que empezaron algo y cambiaron cosas".
La comparación puede parecer exagerada, pero para Luis es el momento de luchar contra la "desesperanza " que invade al hombre, para que pueda ver con sus propios ojos que "sí tiene poder", que gente normal con "sus zapatos y mochila" es capaz de hacer algo por un mundo mejor y provocar un cambio en la conciencia de los seres humanos. "Ocurrió en Francia en el mayo del 68, ocurre con los derechos de los animales, algo que antes era impensable. Ahora se nos revuelve el estómago cuando vemos matar a focas en el Ártico. Hoy empezamos algo que ojalá sirva".
La Marcha Mundial está abierta a todos los que quieran participar. Por el momento, diecinueve premios Nobel se han unido a ella al paso por sus ciudades, además de múltiples personalidades del mundo de la cultura y la política. Está financiada de forma autónoma y carece de patrocinios generales "para evitar así una intromisión en el funcionamiento de la misma". Cada persona que esté en la marcha será por sus propios medios y por la ayuda que personas anónimas hagan llegar a través de la web
www.mundosinguerras.org en donde se podrán comprar kilómetros por un precio de cinco euros.
A Luis colaborar en esta marcha le supone estar tres meses sin sueldo ni empleo. Para poder seguir pagando la hipoteca y el largo viaje que emprende ha tenido que pedir un préstamo al banco, a pesar de ello, cuenta con el apoyo de los que le quieren, porque saben que siempre fue un "humanista".
Y es que hace tiempo que este hombre tan especial hizo suya las palabras de Gandhi cuando dijo: "La diferencia entre lo que hacemos y lo que seriamos capaces de hacer bastaría para resolver la mayor parte de los problemas del mundo".