El cuadro cañamero volvió a evidenciar una preocupante falta de pegada y desperdició numerosas ocasiones para llevarse el partido
La derrota en Lebrija frente al Antoniano dilapida las opciones del San José de meterse en la pelea con los mejores del Campeonato y tira por tierra las esperanzas de ascenso que mantenían algunos aficionados de la entidad.
El envite en Lebrija hubo que verlo para creerlo pero dejó a la vista la inoperancia ofensiva de la escuadra de Santi Aragón y la facilidad con la que se sorprende a este equipo. Los azulinos comenzaron tocando la pelota y generando peligro ante un Antoniano al que las bajas pesaban más que a los cañameros y que mantenía su estatus en casa a base de entradas duras y la presión de un público que nunca dejó de apoyar a su equipo.
Las ocasiones en la primera parte fueron para el San José. Juanito, en dos remate que se fueron fuera por poco, Canito, que cruzó en exceso ante Óliver y Palacios, que remató por encima de la meta lebrijana rubricaron las opciones azulinas. Pero la más clara llegó en la prolongación del primer acto, después de un penalti por un puñetazo (literal) de Ricardo a Jesús en el área local que, al margen de costarle la roja al central del Antoniano, supuso un penalti para el San José que Óliver paró a Antoñito antes de que acabara la primera mitad.
En la segunda parte marcó el San José por medio de Luismi, pero el onubense Suero Postigo anuló el tanto a instancias de su auxiliar por presunto fuera de juego. Luego, Antoñito tuvo la más clara, con un remate a bocajarro que entre el portero y un defensa sacaron al alimón con ciertos apuros. El San José necesitaba que le agrandaran las porterías.
Lo peor llegó en el minuto 69 en el un pase interior de Andrés dejó a Reales solo ante Samu. El ariete, que gozaba del primer tiro a puerta del Antoniano en todo el partido, evitaba la salida del cancerbero y su lanzamiento, llorando, se acababa colando en la portería ante la desesperante lentitud de la zaga azulina, que no atinó a sacar la pelota antes de que llegara a la línea de gol.
Con ventaja en el electrónico, el Antoniano echó el cerrojo en su portería y el San José se dedicó a acumular despropósitos, sustituyendo a defensas por hombres más ofensivos que no crearon peligro y buscando reiterados pases de Juanito desde la izquierda que nunca encontraron rematador. Además, muchos pases fáciles se fallaron y no se supo contrarrestar las pérdidas de tiempo del cuadro de Lebrija. En definitiva, el mazazo del gol en la única jugada ofensiva local, cercenó las esperanzas cañameras y dejó las opciones de ascenso en poco menos que una utopía.